Estaba harto de los dos, de ella
y de sí mismo. Por ella sentía
pena, con él mismo no sentía compasión.
Famélicos de amor, casados,
sin boda ni testigos.
Ella bonita, ingenua, caprichosa,
díscola y muy coqueta.
Han pasado los años…
y ¿qué del tiempo vivido en común?
juntos, distantes, tan distintos…
Por fin se han conocido,
noche a noche, domingo
a domingo, de juergas,
bailes y cartones de bingo.
Sus carnes, lacias, colgando,
sus cabellos encanecidos,
sus ojos cansados, llorosos
de volutas de humo y porque en amor no han vivido
.
Jorge me encantó lo que has escrito ....
ResponderEliminartriste y bonito a la vez, para muchos
se les pasa la vida como dices y no saben disfrutarla