Luna creciente, llena,
menguante o luna mora,
con nocturnidad y alevosía,
entre más o menos oscuridad...
¡cómo espías a los amantes!
Cuando ellos te descubren
a veces, te sonrojas.
Otras no te importa,
sigues mirando
igual de fresca,
y en las olas del mar
te columpias y deslizas.
Eres, Luna, la mayor
voyeur del mundo,
te disfrazas,
cambias de cara,
te medio ocultas,
entre tules de nubes
o flores de azahar,
entre naranjos y almendros.
Te endulzas de caricias,
de miel y de besos,
mientras los amantes
se desnudan, se arrullan,
se acarician, se aman…
en todas las lenguas.
Es la luna testigo
ResponderEliminarde las dulces caricias
que arrullan la. noche.
¡Precioso!
Un abrazo
UFFFFFF, TREMENDA DEDICATORIA!!!!! BELLISIMO TEXTO.
ResponderEliminarUN ABRAZO
¡Ay, la luna, luna, lunita, cascavelera....tantas veces celestina y, otras tantas, inspiración de los poetas, que en noches estrelladas del cielo eres la reina!
ResponderEliminarBello poema amigo Jorge.
Saludos desde esta fría Suecia.