Expira el verano y muere la tarde, lánguida,
en crepúsculo rojo; nubes de fuego y campos
abrasados por brisas infernales.
Las vetustas casas del pueblo son los testigos
del paso de las generaciones,
a veces, diezmadas por guerras,
por las miserias, por las hambres.
Los vecinos, perezosos,
-aún las huellas de la siesta en sus caras,
labradas por surcos, como sus tierras-
están tendidos a la sombra;
en sus labios las colillas de sus cigarrillos.
Algunos aún encendidos,
apagados otros, como si fueran apéndices
nacidos en sus labios, pardos, cuarteados,
como los rastrojos de sus trigos.
Trigos segados por sus manos recias,
culminación de sus fornidos brazos.
A su lado un botijo, del color del barro,
exudando el fresco líquido y, muy cerca, un porrón,
en competencia, con vino tinto de la tierra.
Hablan de sus sudores y sinsabores,
de los destrozos de las tormentas,
de las, raras veces, copiosas cosechas.
El vino calienta sus gaznates,
levanta el volumen de sus pareceres,
y el optimismo de futuras mieses engrosa,
hasta reventar los silos...
Es un breve descansar mientras lo hacen sus tierras,
a las que,
con los primeros días de otoño,
y sus yuntas, arañarán los surcos, de nuevo.
(De "Belleza cruel", cap. III, "De ahora y de siempre")
tremenda lírica, me gusto mucho su escrito.
ResponderEliminarun abrazo
Lindíssimo Poema, Jorge. Parabéns.
ResponderEliminarBoa semana
Jacque
Tus versos son el fiel reflejo del duro trabajo y los sudores del campo,labrados a tierra y fuego en los surcos de sus rostros.
ResponderEliminarEs un gusto repasar contigo
la "Belleza Cruel"
Besos
Qué descripción más minuciosa y bella, Jorge.
ResponderEliminarQué estampa tan común en el campo y qué bien la has captado.
Un abrazo, amigo.
Querido Jorge:
ResponderEliminarYa disfruté de este poema al leerlo en el libro que tubiste la enorme gentileza de regalarme y ahora vuelvo a hacerlo y me meto de lleno en esa escena de un pueblo abrasado por el estío y me parece participar en las conversaciones de sus abnegadas gentes campesinas, situaciones que en mi juventud he vivido en directo tantas y tantas veces.
Un abrazo y mis respetos a tu esposa.
.
Son tus versos los surcos que describen con fuerza la grandeza de la relación entre el hombre y la tierra.
ResponderEliminarPermíteme que la tome como homenaje a mis abuelos,labradores, que inculcaron el amor a la Naturaleza.
Un saludo
Yo crecí en el campo,soy de un pueblo pequeño y he visto morir los días con cielos rojos,terminar los veranos y comenzar los otoños....sé,siento,y leo cada verso como propio. Un saludo Maestro.
ResponderEliminarCada verso, una pincelada. Terminas el poema y es todo un cuadro.
ResponderEliminar¡Bien!
Abrazotes.
Nos vemos el viernes.
Muchas gracias, Marisa. Espero lo pasárais muy bien en Lanzarote.
ResponderEliminarBesos para ti.
Muchas gracias, Terly. Yo también pude saboraerlas en vivo, ya hace muchos años; incluso "ayudaba a trillar"; supongo que sin esa ayuda, se hubiera muerto de hambre media España, jajaja.
ResponderEliminarEspero que estéis bien.
Abrazos.
Mª Teresa bien venida a este "campo". Me haces un honor eligiendo este poema como homenaje a tus familiares. Estuve en un entorno donde se vivía ese esforzado trabajo; entonces no existían tractores, cosechadoras, etc. etc. Era muy duro. También recuerdo los jamones y chorizos colgados en las cocinas; y las "zapatillas" (lonchas de jamón) que unos amigos labradores me preparaban cuando iba a hacerles una visita al pueblo, siendo yo niño. Buena gente!
ResponderEliminarUn abrazo.
Muchas gracias, Reltih por tu nueva visita a mi regreso y tu amable, como siempre, comentario.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, amigo.
Gracias, Jacque. Ando un poco liado; pronto visitaré tu bello blog.
ResponderEliminarBesos.
Laura, gracias, bonita. Se puede decir que mi adolescencia y juventud la pasé en el campo, muy cercano a él; pude apreciar el esfuerzo del labrador, por entonces utilizando el arado romano. Gente tan noble como trabajadora. ¡Qué tiempos, qué gentes!
ResponderEliminarUn abrazo para tí y otro para Miguel.
Hola, Makeda! me alegra verte por aquí, de nuevo. Me alegro que te haya vuelto mi poema a aquellos tiempos, aunque tu eres una jovencita...
ResponderEliminarMuchas gracias por tus bonitas palabras.
Un beso.
Preciosa descripción de los hombres del campo, abnegados labradores de surcos en sus rostros…muere la tarde, los ojos cansados el alma abierta espera el nuevo día, todo comienza…
ResponderEliminarUna belleza tus versos.
Un beso
Muchas gracias, Don Jesús!
ResponderEliminarNos vemos.
Más abrazos.
Hola Jorge, me alegra volverte a leer en tu blog. Me encanta el poema, en él dibujas perfectamente las imágenes que están en tu retina.
ResponderEliminarMe recuerda mi niñez en mi pueblo, con su cielo azul intenso, el aire frío (casí cortaba) en la cara, la placidez sobre el trigo recién cortado... ¡Qué tiempos tan hermosos! gracias por recordármelos.
Sé que estoy en deuda contigo, pronto te llegará.
Un abrazo.
Hola, Isabel. Gracias por entrar en mi blog. Todos los que hemos vivido en campo de cerca, tenemos imágenes parecidas. Yo las recuerdo con cierto calor humano, por las personas que conocí, que eran muy próximas, aunque no de familia.
ResponderEliminarMe preocupaba por si lo habías enviado y se había perdido en el correo, pero tranquila; lo importante es que te vayas recuperando.
Creo que ya te agradecí la ampliación de poemas que hiciste en el espacio que me tienes dedicado dentro de tu estupenda antología. Gracias, una vez más.
Otro abrazo para ti.
Muchas gracias, Caty por tu bonito comentario.
ResponderEliminarOtro beso para ti.
(cachis con el error 503)
ResponderEliminarHala, pues insisto, te decía que yo también lo conocía del libro, pero que me haencantado volver a leerlo. Así es la tierra y así es el vino que ensancha y calienta las almas...
Besazo.
Las almas y los cuerpos...
ResponderEliminarMuchas gracias, Paloma.
Besos.
¡Jorge! ¡Qué alegría! Acabo de ver en el you tube todos tus vídeos de la presentación del libro, y me ha gustado muchísimo, es como si hubiese podido estar alli escuchándote, sé que un poco tarde y en la distancia pero allí al fin y al cabo, y ahora.
ResponderEliminarGracias por este regalo maravilloso
Besos
ayy, gracias por poner nuestra foto del encuentro, estamos lindos, eh!
yo puse hoy también en el blog una secuencia de fotos también de ese día, cuando tengas un ratico te pasas y lo ves, querido amigo
Buenos día, Mayde; muchas gracias por entretenerte en los vídeos y me alegra que te hayan gustado; ahora mismo me paso a ver las fotos.
ResponderEliminarUn beso.
Maravilloso!
ResponderEliminarPoesia del pueblo y para el pueblo,descritiva, escrita con ritmo y belleza
Me ha gustado muchisimo
Un fuerte abrazo
Amaya, te agradezco y valoro mucho tu comentario, gracias.
ResponderEliminarUn beso.
amigo entré a saludarte, espero que todo vata muy bien.
ResponderEliminarUn abrazo
Hola, Santiago; te agradezco esta visita. Pues aquí estoy, dedicado más a escribir que al blog;
ResponderEliminarestoy preparando mi segundo libro que espero publicar el próximo año.
Un abrazo.
Jorge