viernes, 21 de febrero de 2020

Siesta



Solía decirle,
a eso de las cuatro de la tarde,
que es la hora de la siesta,
que ya era tarde, que le dolía la cabeza
y que los niños estaban en casa;
podrían oírles...¡Qué vergüenza!
Entonces, él se vestía
y se iba a ver el partido,
decía, mientras abría la puerta,
y esa tarde no se jugaba ningún partido,
poniéndose la chaqueta, las gafas de sol,
y se quitaba la alianza.
Sonreía… ¡Tendría siesta!


1 comentario:

  1. Suele suceder amigo Jorge. Asi el amor muere poco a poco. Saludos y que tengas un lindo dia.

    ResponderEliminar


Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo