entre la luz de aquellos días
que, frenéticos, paseábamos nuestro amor
por todos los caminos.
¡Era todo tan bello entonces!
Tu sonrisa, envolviendo tu mirada,
nacida rebosante de caricias.
Nuestros sueños, muchos incumplidos pero siempre
inadvertidos por el logro de otros
que nos han penetrado en el interior del alma.
Parecía cual juego
prohibido, de tan deseado y tan procaz
para aquellos tiempos.
Y, sin darnos cuenta, nuestros cabellos
se fueron tornando blancos.
Ahora en nuestros ojos el brillo de los ojos
de nuestros hijos y el de los suyos.
Todo tan a su tiempo,
todo así nos ha sucedido.
Así es Jorge demos gracias a la vida
ResponderEliminarpor poder contemplar el brillo en los ojos
de nuestros hijos y nietos.
Un gran abrazo para tí y tu familia.
Brillo en los ojos de los nuestros.
ResponderEliminar:) lindo poema.
Besos.