los dos juntos, tú y yo, con nuestro pudor de acuerdo,
como único testigo.
El papel, amarillo por el pasar del tiempo,
con renglones rasgados anunciando
las fechas de nuestros encuentros.
Hemos roto nuestros secretos, junto a la suma
de los latidos de nuestros corazones locos,
ávidos de amar.
Los pedazos llevan escritos nuestros te quiero,
nuestros deseos de estar juntos
tu cuerpo y el mío, de estar sellados
nuestros labios con nuestros besos.
El perfume de tus cartas, amor, ha impregnado
mis dedos que, juguetones, acarician tu piel,
y hacen temblar tu cuerpo, unido al mío.
Hemos roto nuestras cartas de amor,
pero el amor
sigue en nosotros vivo.
Pintaba mal la cosa, con ese último verso me tranquilizaste.
ResponderEliminarSaludos!