Esa noche nuestros ojos eran los que hablaban.
Fueron tus ojos, mi amor,
los que revelaron que tú me amabas.
Fueron tus ojos, mi amor,
los que me abrieron, de par en par, tu alma.
Y esa noche, mirándome a los ojos,
esa noche, la luna...
el brillo de tus ojos envidiaba.
Y esa noche, de luna llena,
nuestros cuerpos se unieron,
se enlazaron por siempre nuestras almas.
Que belleza, cuanto amor en tan lindo poema amigo Jorge, saludos a la distancia.
ResponderEliminariGMH
ResponderEliminarpalabras tan profundas y amorosas
Me encantó el poema. Buen trabajo