Sobre el mármol frío de sus mesas,
lápidas de “te quieros” e historias muertas,
mi lápiz desgranaba en el papel
mi amor en la distancia.
Mis ojos escrutaban el agua de la jarra,
bola de cristal de amor brujo,
queriendo ver tu cara,
temiendo ver tu olvido en falsas adivinanzas.
Aquel café era mi cálido refugio,
continente de nostalgias...
tu silla vacía de ti, el aire reflejando
tu mirada.
Aún flotaban tus palabras entre el denso humo...
Mi espera con el tabaco quemaba.
De querencias y nostalgias.
ResponderEliminarUn abrazo grande
Bello recuerdo nostálgico en versos..... Saludos amigo. Siempre un placer pasar a leerte. Cuídate.
ResponderEliminarPrecioso poema, Jorge, es la nostalgia pasada por el teclado.
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