con tules de penumbra y agonizante estrella.
Pronto, las luces lloran su temblor inquietante,
no sólo por el día
que se va,
aunque vendrá otro día,
llevándose, sin retornar, lo que nuestros sueños
recibían ¡onírica ilusión!
defraudada al despertar en medio de la noche.
Mientras, la desolación da paso a la tristeza
y a los miedos que se avivan con la parda luz
de las tinieblas y el loco alarido del viento.
Un poema triste......paso a leerte...y dejarte saludos....cuídate y gracias por estar siempre.
ResponderEliminarCada día que nace
ResponderEliminary el sol nos alumbra
es un renacer a la vida.
Un abrazo muy grande
y otro para tu mujer.