Que seas suya, ya, lo duda,
que seas de otro… ni lo piensa,
no lo soportaría.
¿Quién podrá provocar
el calor de sus sueños?
¿A quién evocan sus suspiros?
¿Qué nombre habita entre sus dulces
pensamientos?
Negros presagios acompañan
sus desvelos;
noches oscuras, eternas,
amaneceres inciertos, fríos,
ojos cansados, siempre abiertos…
Incertidumbres y dudas
ResponderEliminarsiempre adheridos a la vida.
Abrazos
Para dudas, incertidumbres y temores, amigo Jorge, hay que mirar hacia el Nordeste de la peninsula. Ahí estoy yo.
ResponderEliminarUn abrazo, amigo.