Esa noche nuestros ojos eran los que hablaban.
Fueron tus ojos, mi amor,
los que me dijeron que tú me amabas
Fueron tus ojos, mi amor,
los que me abrieron, de par en par, tu alma.
Y esa noche, mirándome a los ojos,
esa noche, la luna...
el brillo de tus ojos envidiaba.
Y esa noche, de luna llena,
nuestros cuerpos se unieron,
se enlazaron, por siempre, nuestras almas.
(Del poemario "Luna llena")
ROMANTISISISISISISMO TEXTO MI SEÑOR. UN GUSTAZO LEER SUS SENTIMIENTOS.
ResponderEliminarUN ABRAZO
Habiendo amor...lo demás ya no importa: la vida sonríe.
ResponderEliminarPrecioso.
Un abrazo muy fuerte para los dos.
El amor cuando va acompañado de ternura, es más amor...
ResponderEliminarAsi lo reflejas con tu sensibilidad en este bonito poema.
Un abrazo, querido amigo.
¿Puede existir algo más hermoso que dos almas fundiéndose?
ResponderEliminarBesos, caballero romántico.
Y es que lo que no digan los ojos, no sabrían decirlo las palabras.
ResponderEliminarRomántico y bello poema.
Besos
Es así de bello,
ResponderEliminardos almas y dos cuerpos
queriéndose
bajo la luna llena.
Un abrazo
Esa primera entrega nunca se olvida, mucho más si hay luna llena.
ResponderEliminarSiempre disfruto en tu casa.
Un abrazo.
La luna llena siempre es aliada de los grandes amores. Muy bello Jorge.
ResponderEliminarUn abrazo
Si dices esto a una mujer, a una persona, la rendición está presente con ojitos tontos y luna llena.
ResponderEliminarAbrazos, Jorge.
Jorge, amigo, poeta: hay que ser muy honesto y amar mucho para mirar a los ojos. Cuando se mira así, caen todas las barreras y las almas se unen, se fusionan y, a partir de ese instante, sólo hay amor sin fronteras. Un cordial saludo.
ResponderEliminar