Mujer, tú eres poesía

Mujer, tú eres poesía

viernes, 21 de marzo de 2014

Treinta y tres años


que el asalto al Congreso, con los tiros de intimidación al techo,  y las cadenas de los tanques pisando las calles, no pudieron con nuestra casi estrenada democracia, tan vulnerable como el latido del corazón de un recién nacido.
Otro hecho que siempre quedará inscrito en los anales de nuestra Historia,  con el plomo de las más de treinta balas en la bóveda y techo del Congreso
Se acababan de sentir los primeros soplos del aire fresco, de Libertad,  aun con el frío y sordo murmullo de los sables.
Fueron tiempos difíciles. Los estertores de Franco reclamando su “atado y bien atado” aún no se habían apagado y varios acontecimientos hicieron resucitar aquella frase, quizá, viéndola como una pretensión inútil.
La ultra derecha había recibido, como una bofetada, el regreso de los vencidos.
En el año 1976 las Cortes franquistas se deshicieron.
Por otra parte, los años 70 y los recientemente iniciados 80 fueron, especial y cruelmente, golpeados por la mano asesina de ETA.
Tres circunstancias  que hicieron crecer el malestar y muchos pidieron “un golpe de timón”…
Sí, aquel “atado y bien atado” se había quedado, en muy poco tiempo, en solo una frase que remordía la conciencia de los más afines al Movimiento.
No cupo la menor duda de que ese “golpe de timón” se convirtió en un malogrado golpe de Estado; malogrado porque, quizá, el pueblo español no lo apoyara.
Felicitémonos por ello, y hagamos votos porque renazca aquella unidad, patente y tan valiosa en aquellos momentos, y hoy, por desgracia, tan deteriorada, en situación, también, muy compleja  y apurada.
Y no olvidemos, que nuestro garante es el respeto a la Constitución y, lo más importante, su fiel cumplimiento.



Durante la lectura en el Centro Cultural "Pablo Iglesias" de Alcobendas

Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo