Mujer, tú eres poesía

Mujer, tú eres poesía

sábado, 8 de noviembre de 2014

ROMPO MI SILENCIO PARA RENDIR MI HUMILDE HOMENAJE A TODOS LOS QUE SUFRIERON LA "DEFENSA DEL COMUNISMO ANTE OCCIDENTE" PARA LO QUE LEVANTARON EL MURO DE LA VERGÜENZA. Reposición de "Viaje a la oscuridad" y del poema, Berlín




VIAJE A LA OSCURIDAD


Hemos tomado el tren urbano U-bahn que nos trasladará del Berlín Oeste al “Democrático”.
Los vagones son algo vetustos, pinturas y asientos un tanto rancios.
Los viajeros, ancianos y niños en su inmensa mayoría, llevan la tristeza hospedada en sus ojos.
Tras un fugaz pitido, parte el tren. Son las 16 horas, algo tarde, pues tendremos que volver antes de la medianoche; así lo exige nuestro visado.
Tras unos minutos el tren reduce la velocidad. Va reptando entre los muros sórdidos que  tapian otros caminos, otras vías, posiblemente, a la libertad.
De trecho en trecho, en las paredes del túnel, garitas con potentes focos, guardias metralleta en mano, tocados con  el extraño casco que les prestara su temido nombre a quienes los portaban, “Vopo”.
Los viajeros permanecen en silencio tenso, también cuando, una vez parado el tren,  salen, salimos, sin prisa al vacío andén. Un letrero anuncia Friedrichstrasse, las paredes y techo alicatados con plaquetas color hueso.
Dos o tres guardias, tocados con grandes gorras plato,  blandiendo largas y amenazantes porras, esperan para formar en filas a los viajeros, ya con su documentación en la mano.
Dentro de garitas, una a cada lado y otra en el centro del pasillo, otros guardias examinan escrupulosamente visados, permisos.
Luego confrontan fotografías con los rostros que nos hacen girar  para ver los dos perfiles y de frente…
Suena una voz, suena como un trallazo, una orden, suponemos, pues hay un ligero y sumiso movimiento de la gente, entre la que nos encontramos.
Hemos pasado nuestro  turno de revista con el alma encogida, como con una roca dentro del estómago.
Iniciamos con alivio la subida de escalones que nos separan de la calle.
La pobre luz de los faroles, un tanto distanciados, apenas puede atravesar una fina y heladora capa de niebla.
Los viajeros, siempre sin decir palabra alguna, se van dispersando, ahora aprisa, en todas direcciones, se pierden en la oscuridad.
Difícilmente se pueden distinguir el brillo de las vías del tranvía sobre la mojada calzada de adoquines. Seguimos su curso hasta una parada, el letrero anuncia Alexanderplatz  unas paradas más adelante. Esperamos.
Al cabo de unos minutos se oye en ruido metálico acercarse, después del chirriar de los frenos se abre la puerta de acceso.
El tranvía va casi vacío, por suerte  tres jovencitas de unos veinte años están muy cerca, hablan, ríen, nos observan; a mí cómo busco monedas  para la máquina expendedora de billetes.
Una de ellas se me acerca y mira las monedas que mantengo en la palma de mi mano abierta; son D-Mark, no los admite la máquina, ella saca unos Pfennigs que introduce, y me extiende el ticket, con una sonrisa que devuelvo agradecido.
En la oscuridad de la noche, arriba, en el cielo, vemos, como si una nebulosa fuera, la redondez iluminada de la torre de comunicaciones  Fernsehturm,  la más alta de Europa y  cerca un rascacielos, el Park Inn Hotel Berlínel edificio más alto del Berlín de entonces.
Es nuestra parada, también la de las jovencitas, las cedemos el paso, nos sonríen  agradecidas y en mi escaso inglés les ofrezco un cigarrillo, un Marlboro. Al ver la cajetilla, saltan de gozo, como niñas ante una golosina, diciendo, “American, american”, cogen los cigarrillos y, viendo su alegría, a una de ellas le entrego una cajetilla sin empezar que llevo en mi bolso. Me la aceptan entre risas nerviosas y alegres. Nos despedimos dándonos la mano y se alejan entre más risas.
Alexanderplatz es un lugar amplio, la torre en el centro. A uno de sus lados hay tiendas en cuyos escaparates se ven prendas de piel, de abrigo.
Algunos grupos de viandantes, que se dirigen al hotel, llevan parecidas prendas, tocados con gorros rusos de astrakán.
Por las calles que  rodean la plaza, de vez en cuando, pasa algún coche, medianos de tamaño los menos y, en su inmensa mayoría, los Trabant, familiar y cariñosamente conocidos como los Trabbi, por su precio los más accesibles para la clase media de los berlineses del Este.
Los coches pasaban con su ruido de motor característico de 2 tiempos y una pequeña nube blanca saliendo de su tubo de escape por el ambiente frio, helador.
Anduvimos un buen rato, vimos edificios, bellos monumentos que nos hicieron volver durante varios años, aprovechando mis visitas a la Cébit de Hannover y el haber hecho una amistad en el Berlín Oriental en esa misma noche.
Debajo del Hotel de la plaza, en una cafetería,  saboreamos buena cerveza, por supuesto, alemana.

Volvimos esa misma noche recorriendo el trayecto en tranvía, con los mismos faroles clavados, más que en mi vista, en el alma, tal era la tristeza que desprendían. En el metro las tinieblas del horror del telón de acero.


Berlín

Berlín, del muro y alambradas de espinos,
gorras plato y pasos de oca.

Berlín, de bellos monumentos -antes desiertos,
casi muertos-
ha caído tu muro, eres libre, eres uno.

Entra un nuevo aire, sin centinelas ni metrallas…

Alexanderplatz, tu torre luce ahora
como antorcha de paz y alegres noches
prometedoras.

Puerta de Brandemburgo
-antes tierra de nadie-
por tus arcos circulan otras brisas...
recuerda tu origen de paz,
olvida lo que tu diosa y cuádriga evoca.

Friedrichstrasse
con Checkpoint Charlie de museo,
sin controles ni miedos.

Tus calles han encendido las luces
 -te conocí casi a oscuras-
atrás quedaron las tristes farolas,
las nieblas de futuro incierto… y vidas
en la desesperanza.



Berlin

Berlin, mit Schutzgittern und Mauer,
mit Dienstmützen und Ochsenschritt.

Berlin, mit schönen Denkmälern, -einst vereinsamt,
öde fast-, deine Mauer ist gefallen, du bist frei, bist eins.
Ein neuer Wind weht in dich hinein, ohne Wachposten, ohne Schrapnell...

Alexanderplatz, dein Turm glänzt jetzt
Wie eine Fackel des Friedens und froher, versprechender
Nächte.

Brandenburger Tor
-einst Niemandsland-,
durch deine Bögen verkehren andere Brisen...,
gedenke deines Ursprungs des Friedens,
vergiß, was deine Göttin und deine Quadriga beschwören.

Friedrichstraße,
mit Chekpoint Charlie als Museum,
ohne Kontrollen, ohne Ängste.

Deine Straßen haben die Lichter angemacht
-ich hab dich dunkel gekannt-,
vergessen sind nun die traurigen Laternen,
die Nebeln der ungewissen Zukunft... und das Leben
in der Hoffnungslosigkeit

(Traducido al alemán por Anna Rossell.)


lunes, 24 de marzo de 2014

Es mi deseo...


Que la luz de tus ojos ilumine,
sin tardanza, tu mirada,
que renazca tu sonrisa,
que quede en tus labios albergada,
que citar mi nombre
sea para ti como un beso trémulo.

Que las aguas de Leteo no te invadan

viernes, 21 de marzo de 2014

Treinta y tres años


que el asalto al Congreso, con los tiros de intimidación al techo,  y las cadenas de los tanques pisando las calles, no pudieron con nuestra casi estrenada democracia, tan vulnerable como el latido del corazón de un recién nacido.
Otro hecho que siempre quedará inscrito en los anales de nuestra Historia,  con el plomo de las más de treinta balas en la bóveda y techo del Congreso
Se acababan de sentir los primeros soplos del aire fresco, de Libertad,  aun con el frío y sordo murmullo de los sables.
Fueron tiempos difíciles. Los estertores de Franco reclamando su “atado y bien atado” aún no se habían apagado y varios acontecimientos hicieron resucitar aquella frase, quizá, viéndola como una pretensión inútil.
La ultra derecha había recibido, como una bofetada, el regreso de los vencidos.
En el año 1976 las Cortes franquistas se deshicieron.
Por otra parte, los años 70 y los recientemente iniciados 80 fueron, especial y cruelmente, golpeados por la mano asesina de ETA.
Tres circunstancias  que hicieron crecer el malestar y muchos pidieron “un golpe de timón”…
Sí, aquel “atado y bien atado” se había quedado, en muy poco tiempo, en solo una frase que remordía la conciencia de los más afines al Movimiento.
No cupo la menor duda de que ese “golpe de timón” se convirtió en un malogrado golpe de Estado; malogrado porque, quizá, el pueblo español no lo apoyara.
Felicitémonos por ello, y hagamos votos porque renazca aquella unidad, patente y tan valiosa en aquellos momentos, y hoy, por desgracia, tan deteriorada, en situación, también, muy compleja  y apurada.
Y no olvidemos, que nuestro garante es el respeto a la Constitución y, lo más importante, su fiel cumplimiento.


miércoles, 12 de marzo de 2014

Diez años y un día


La muerte, madrugadora y ávida de sangre,
aliada con secuaces sin bandera
ni puños conocidos, a día de hoy,
pero, seguro, sin almas ni entrañas,
marcó para siempre esta fecha.

Aquel día durante pocas horas, muy pocas,
la tragedia haría olvidar rivalidades,
nos hermanaría  en el dolor, los ayes, lágrimas.
A los pueblos los une la tragedia...
Pareciera que todo fuera a cambiar.

Pero, como si fueran buitres agazapados,
pronto extendieron sus alas sobre los cadáveres,
sus despojos. Acudieron al olor
y color de la sangre. En la gran confusión de
"tantanes" modernos, SMS y consignas,
se dieron su festín, exigiendo lo imposible,
entre graznidos acusadores, sin respetar
silencios que se debieron respetar.

Después de aquellos malditos días, todo cambió,
cambió de distinto modo.
Una década perdida, a poco, 

con un mirar hacia atrás, la torpeza y el rencor.

Hoy, 11 de Marzo, piden, se pide unidad,
Un “ingenuo”: "hoy toca unidad" a toro pasado.
Han pasado diez años y un día,
demasiado tarde ya.



sábado, 8 de febrero de 2014

Hartura



Porque moscas y moscones acudan
a la miel y se escupan la hiel. De que
"fachas" y "progres", "progres" y "fachas" se sacudan,
se sacudan responsabilidades
irresponsables y luchen por despedazarse,
devorarse, la          t       a       r       t       a,  sus despojos,
restos del pasado para olvidar,
para algunos ya olvidados .

De jueces, magistrados, que no se sabe si
estudiaron, entendieron las leyes,
los derechos a aplicar.
De que la Justicia,
más ciega, aunque abierta de ojos, tropiece
por alguna esquina.

De que las calles ardan,
las quemen, de hartura, del amargor desmedido,
y bárbaro, mientras los capitostes 
arrojan a la espalda las copas de champán,
satisfechos de osadía y poder.

De los rencores, memoria y odios  heredados,
ADN que no quieren mutar.
La Historia servida a la carta,
al gusto de cada cual.

De esclavos del tedio,  atadas sus manos,
cerradas sus tripas, que quieren,
necesitan trabajar.

De hogares sin leña ni fuego ni olla.

De privilegiados con su puesto asegurado,
que nunca han trabajado, ni trabajan
ni trabajarán, su voluntad
no da para más,
para más, mucho más, da su jornal.

Porque, como los locos, hay muchos más ladrones
sueltos que encerrados en su lugar.
Porque, en este país, no queda qué robar más.

De los feudales de turno,
ilusionistas de naciones de chiste-ra
triste y rota.

Porque la ETA capitalice su no matar.

viernes, 31 de enero de 2014

Solo curiosidad


 Desde hace años me ha gustado saludar a ciertas
personas populares,
actores, presentadores de televisión
 escritores, y… cómo no, hasta algún
que otro político
que me  encuentro en la calle,
en cafeterías, restaurantes…

Ellos corresponden, y corresponden
a su modo, fuera de las tablas, de las cámaras;
solos los dos, parados frente a frente.
El motivo que persigo, tras pocos segundos
y tras pocas palabras, lo consigo:
Unos son amables,gentiles,
parlanchines y simpáticos …

Coinciden sus "yo" con la imagen
en las ondas o en el couché
reflejada.
Otros, sin embargo, dan la mano con desgana,
la mirada altiva , se creen dioses.
Algunos no son ya ni ceniza…

¿Cómo serían Cervantes, Lope…?
-Otra vez, mi yo curioso-

Recuerdo a Dalí  - inefable e histriónico,
a la vez, como nadie-
ya anciano, abrazando a su mascota, su chiguagua,
apoyado en un bastón mientras
hablaba con una dama de edad muy cercana,
su Rolls  Royce, con chófer, aparcados,
olvidados acaso,
en segunda fila en la calle
Bretón de los Herreros de Madrid
Lo natural en su charlar, afabilidad
y compostura me llamó mucho la atención,
más que cualquiera de sus desmesurados gestos
y tonos, o juegos de voz.
¿Podría ser por el bigote, ya inadvertido ,
tal vez su talón de Aquiles?

Quizá, desde entonces, ése mi pequeño vicio,
el de la curiosidad por ciertos personajes.




lunes, 20 de enero de 2014

La Luna es una voyeur...

 

Luna creciente, llena,
menguante o luna mora,
con nocturnidad y alevosía,
entre más o menos oscuridad...
¡cómo espías a los amantes!

Cuando ellos te descubren
 a veces, te sonrojas.
Otras no te importa,
sigues mirando
igual de fresca,
y en las olas del mar
te columpias y deslizas.

Eres, Luna, la mayor
voyeur del mundo,
te disfrazas,
cambias de cara,
te medio ocultas,
entre tules de nubes
o flores de azahar,
entre naranjos y almendros.

Te endulzas de caricias,
de miel y de besos,
mientras los amantes
se desnudan, se arrullan,
se acarician, se aman…
en todas las lenguas.


martes, 7 de enero de 2014

Tres+1


¡Oh Febo, cuán amable y generoso
con tu pequeña Gea, solitaria y lejana
amante, medida su distancia en años luz!
Y, sin embargo, tan a tu alcance, nada tardas
en acariciar su semblante azul
o su esférico talle, cuando te da la espalda,
envueltos en sutil manto
de penumbra
y los cómplices guiños  de millones de estrellas.

Conjugas, con sus efluvios, limos de la ninfa,
armónico trío,  juego perfecto de amor.
Sus frutos, innumerables preñeces y savias.
Y, en orgiástica compostura, la Luna, fría
y vacía siempre, se apodera, cual espejo,
de la imagen, rechaza toda luz

y envidia vuestra dicha, tan cálida y fructífera.

Durante la lectura en el Centro Cultural "Pablo Iglesias" de Alcobendas

Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo