Mujer, tú eres poesía

Mujer, tú eres poesía

miércoles, 16 de mayo de 2012

No sé qué hacer este Domingo.

( o, negros nubarrones)

Podría vadear un río de márgenes inimaginables,
caminar tranquilo por una estrecha y elevada cornisa
o correr por ella a más de cien millas. por segundo.

Pudiera, quizá, envenenarme con mucho de alcohol metílico,
o bien, pudiera vigilar las musarañas que desfilan atrevidas
por mi cuarto, sin ningún respeto al frío.

Podría hacer un crucero por un campo de trigo
y besar a las amapolas, e invitarlas a viajar conmigo. Podría,
podría, caminar cualquier camino,
con el polvo en mis cejas y mil nudos en mi ombligo.

Podría acompañar a las mariposas en sus transcontinentales vuelos,
cortarme las alas de mis devaneos, o hacer eco a las lúdicas cigarras
indignadas del estío. Podría contar cuentos sin cuento, reclamar derechos,
sin respeto a lo ajeno.

Podría desafiar, como Don Quijote, a mis, nuestros, enemigos,
hoy más altos y altaneros por las palas que mueven los vientos.
Podría escalar cipreses y gritar, gritar al cielo con lúgubre plañido,
con dolor, sin remordimiento,
o tumbarme en las tumbas, a su sombra, o esconderme en los nichos,
a su abrigo.

Podría morder a las ratas, inoculándolas mis turbios pensamientos,
o liberar los trinos de los presos ruiseñores
y apresar a los insaciables banqueros en sus cajas fuertes,
rebosantes de sus lingotes de oro y de las miserias de sus deudores.

Volar, podría, por los negros nubarrones que llenan mis vacíos,
llenos de dudosos presagios, cada vez más ciertos, por lo incierto.

viernes, 4 de mayo de 2012

Nuestro lecho.

 Mi lecho, nuestro lecho, sin ti, mi amor,
es un erial de incontables hectáreas.
Mi manos, ávidas de tu piel,
se pierden buscándote entre las sábanas
y, aun estando tu ahí, ya no te encuentran.

Durante la lectura en el Centro Cultural "Pablo Iglesias" de Alcobendas

Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo