Mujer, tú eres poesía

Mujer, tú eres poesía

jueves, 29 de septiembre de 2011

Alameda de Sigüenza, hace ya muchos años...



Aquella suave mañana de otoño

el olor de aligustre y rosas, en sus paseos,

fue vencido por el olor a muerto.

Largas zanjas cavadas dejaban al desnudo

cadáveres -aún vestidos como soldados,

algunos enteros, como dormidos en trágica

borrachera- las botas, huesos y harapos pútridos

Mis amigos y yo sabíamos de la guerra

que era algo más que un juego

pero nunca la habíamos tenido tan cerca;

calaveras, guerreras deshechas de miseria,

por la miseria imperecedera, la muerte.

No sabíamos, no supimos

los muertos de qué bando eran, cuál su bandera era.

Luego, pronto, supimos que la muerte

es la victoriosa de ésa y de todas las guerras.

(Del poemario "Sin hacer ruído")



miércoles, 7 de septiembre de 2011

Hemos roto

Hoy hemos roto nuestras cartas de amor

los dos juntos, tú y yo, con nuestro pudor de acuerdo,

como único testigo.


El papel, amarillo por el pasar del tiempo,

con renglones rasgados anunciando

las fechas de nuestros encuentros.


Hemos roto nuestros secretos, junto a la suma

de los latidos de nuestros corazones locos,

ávidos de amar.


Los pedazos llevan escritos nuestros te quiero,

nuestros deseos de estar juntos

tu cuerpo y el mío, de estar sellados

nuestros labios con nuestros besos.


El perfume de tus cartas, amor, ha impregnado

mis dedos que, juguetones, acarician tu piel

y hacen temblar tu cuerpo, unido al mío.


Hemos roto nuestras cartas de amor, pero el amor

sigue en nosotros vivo.

(Del poemario "Luna llena")



jueves, 1 de septiembre de 2011

Regreso ya hecho todo un señor abuelo; hoy mismo ha sido el feliz acontecimiento. Este pequeño poema se lo dediqué cuando aún estaba en el vientre de su madre y, apoyando mi oreja en él, así me saludara mi nieto: "Glu".

"Glu".



Ése ha sido el saludo de mi nieto,

mi primer nieto.

"Glu"

Así me ha dicho “hasta pronto abuelo”, con lacónico

y certero idioma y, sí, nos hemos entendido.

Ya saben, conversaciones entre hombres…


Mis ojos, cántaros vidriosos,

han rebosado de amor y de júbilo,

mientras él… nada en el seno materno.






Durante la lectura en el Centro Cultural "Pablo Iglesias" de Alcobendas

Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo