Mujer, tú eres poesía

Mujer, tú eres poesía

domingo, 27 de febrero de 2011

En cien batallas



Ha colmado sus ojos -con sus manos- de tanta

tragedia

que no los puede abrir sin que se vuelquen en lágrimas.

Vio todos los males de la tierra;

estuvo en cien batallas, vio un millón de cadáveres,

-jóvenes deshechos por el miedo y la metralla-

durmió, comió con ellos, en todas las trincheras,

salpicado del hedor de vísceras, sangre, heces,

y gritos lastimeros de heridos, mutilados,

moribundos...





Tu corazón de piedra, mercenario, pagado

por cien banderas,

se rompe en tus sueños de zozobras. Tus refugios

son ahora las mismas drogas que antes te lanzaban

a la bayoneta calada.

Mas no descansas; sigues matando...ya, sin armas.

Y, así, sueñas todos los días

con tus, ahora, esas cruentas pero irreales batallas.


(Del poemario "Sin hacer ruido")

viernes, 18 de febrero de 2011

Resucitando el silencio




Han quedado atrás el rumor de rezos,

quedos cuchicheos y los indómitos llantos.

Por fin solo y para siempre solo…



Mi cuerpo, frío,

abierto en canal y mal cosido, con hilvanes

de largos trazos –sujetando carnes… pellejos-

por la inmediatez de lo innecesario.



Yazco rígido, lívido, las cuencas

de mis ojos vacías,

ocultas por el velo de los párpados

-nunca lo hubiera imaginado;

¡que algo de mi sirviera

para dar luz a otro humano!-



Me queda el corazón inútil, destartalado,

y algún órgano, igualmente, vano.



Las llamas, ávidas, rompen el silencio,

lamen mis restos.

Indecorosas, se adentran en mis entrañas.

Buitres de alas de fuego devoran mi cuerpo

y, luego, levantan el vuelo, se desvanecen

resucitando el silencio.

(Del poemario, "Sin hacer ruido")





lunes, 14 de febrero de 2011

¿Por qué?




¿Por qué, Señor, concedes hijos a quien no debes,

a quien no se los merece?

Es un llanto cansado, débil y resignado

que, apenas, puede arañar el silencio

de la noche y, sin embargo, me impide

conciliar el sueño.



Imagino un pequeño bebé, endeble

y desatendido, desamparado

que se aferra, con sus escasas fuerzas,

al frágil hilo de la vida.

Cuando sus lamentos se silencian deseo oír

de nuevo, si no sus risas, al menos, sus quejidos

que confirmen su supervivencia.



¿Es un niño carente, quizá, de amor, de salud,

sin una nana que calme su inquietud, su dolor?

Mis ojos, insomnes, escrutan la oscuridad

buscando su sonrisa inédita.

Niño por mí desconocido; tu cara es mueca,

solo triste mueca, de infeliz niño,

de niño desgraciado, abandonado.


(Del  poemario "Me traía una sonrisa")

viernes, 4 de febrero de 2011

Mujer, tú eres poesía



Poesía es tu cuerpo,

erguida tu imagen -a tus pies

tu contorneada sombra, sobre el lienzo del suelo-

o tendida, figura expectante -acogedora seda-

o... mecida por el sueño.



Rimas y leyendas son tus ojos, son faroles

encendidos de pasión, tu rostro junto al mío.



Pareados son tus labios, tu boca con mi boca.



Poesía es tu cabello, suelta tu melena en pos

del viento, o recogida,

graciosa, en lo alto de tu cuello.



Versos son tus senos -rimando

en asonante- con los labios

que los lamen,

labios incansables

que liban en ellos,

con la insaciable sed

del amante que bebe de tu cuerpo.



Y versos, también,

-en albedrío perpetuo-

son los vellos que acarician,

en las sombras, tu sexo,

dormido o violentado

por las caricias penetrantes

que te elevan

–nos elevan- al cielo.



Dos romances tus piernas,

los pilares del edén.


(Del poemario, "Luna llena")


Durante la lectura en el Centro Cultural "Pablo Iglesias" de Alcobendas

Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo