Mujer, tú eres poesía

Mujer, tú eres poesía

martes, 12 de octubre de 2010

Estío

Expira el verano y muere la tarde, lánguida,

en crepúsculo rojo; nubes de fuego y campos

abrasados por brisas infernales.



Las vetustas casas del pueblo son los testigos

del paso de las generaciones,

a veces, diezmadas por guerras,

por las miserias, por las hambres.



Los vecinos, perezosos,

-aún las huellas de la siesta en sus caras,

labradas por surcos, como sus tierras-

están tendidos a la sombra;

en sus labios las colillas de sus cigarrillos.

Algunos aún encendidos,

apagados otros, como si fueran apéndices

nacidos en sus labios, pardos, cuarteados,

como los rastrojos de sus trigos.

Trigos segados por sus manos recias,

culminación de sus fornidos brazos.



A su lado un botijo, del color del barro,

exudando el fresco líquido y, muy cerca, un porrón,

en competencia, con vino tinto de la tierra.

Hablan de sus sudores y sinsabores,

de los destrozos de las tormentas,

de las, raras veces, copiosas cosechas.

El vino calienta sus gaznates,

levanta el volumen de sus pareceres,

y el optimismo de futuras mieses engrosa,

hasta reventar los silos...



Es un breve descansar mientras lo hacen sus tierras,

a las que,

con los primeros días de otoño,

y sus yuntas, arañarán los surcos, de nuevo.


(De "Belleza cruel", cap. III, "De ahora y de siempre")

Durante la lectura en el Centro Cultural "Pablo Iglesias" de Alcobendas

Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo