Mujer, tú eres poesía

Mujer, tú eres poesía

viernes, 29 de octubre de 2010

HAIKUS

Si. se entendían,
su boca con la suya;
sobran palabras.



Monte con monte
dos amores se gozan,
nada por medio.



Besé sus pechos,
sus profundas raíces
se perturbaron.



Joven y bella
las miradas te acosan;
te siguen sombras.



Gozar tu cuerpo,
gozar de nuestros cuerpos
es revolución.



Tus bellos ojos
viéndote con los míos
son cuatro espejos.

sábado, 23 de octubre de 2010

Clama ante tu puerta

Clama ante tu puerta -que fue suya y ha cerrado-

deshecho, hundido su cuerpo, ahogado por las drogas

que circulan

por su sangre, en la desesperación de ser tan débil

y desgraciado, teniendo lo más sagrado a su cuidado,

descuidado por su debilidad ante el vicio

consumido,

que le consume y destruye, sin que su voluntad

–ausente y enajenada-

pueda evitarlo.



Clamo, mi amor, ante tu puerta que tantas veces

yo mismo –sin estar en mí- sin llave

he clausurado.

Los lloros del bebé –más bien, débiles lamentos-

que nuestro loco amor engendró, rasgan mi pecho

-no hago nada por acallarlo- sólo me arrastro

por el suelo ensangrentado, dolor en mis manos,

mis uñas arañan con furia el sucio mosaico,

como fiera que quiere herir a cualquiera que esté

a su lado.


(Del poemario "Luna llena")

martes, 12 de octubre de 2010

Estío

Expira el verano y muere la tarde, lánguida,

en crepúsculo rojo; nubes de fuego y campos

abrasados por brisas infernales.



Las vetustas casas del pueblo son los testigos

del paso de las generaciones,

a veces, diezmadas por guerras,

por las miserias, por las hambres.



Los vecinos, perezosos,

-aún las huellas de la siesta en sus caras,

labradas por surcos, como sus tierras-

están tendidos a la sombra;

en sus labios las colillas de sus cigarrillos.

Algunos aún encendidos,

apagados otros, como si fueran apéndices

nacidos en sus labios, pardos, cuarteados,

como los rastrojos de sus trigos.

Trigos segados por sus manos recias,

culminación de sus fornidos brazos.



A su lado un botijo, del color del barro,

exudando el fresco líquido y, muy cerca, un porrón,

en competencia, con vino tinto de la tierra.

Hablan de sus sudores y sinsabores,

de los destrozos de las tormentas,

de las, raras veces, copiosas cosechas.

El vino calienta sus gaznates,

levanta el volumen de sus pareceres,

y el optimismo de futuras mieses engrosa,

hasta reventar los silos...



Es un breve descansar mientras lo hacen sus tierras,

a las que,

con los primeros días de otoño,

y sus yuntas, arañarán los surcos, de nuevo.


(De "Belleza cruel", cap. III, "De ahora y de siempre")

viernes, 1 de octubre de 2010

Adiós a todos

Adiós a todos y a todas las cosas,

a las que nadan y a las que flotan en las aguas

y en las brisas,

con perfumes de deseos y de amores rotos.

A los mirlos y ruiseñores locos

y noctámbulos.

A las olas que van y vienen entre

borlas de espuma de conquista.

A todas esas cosas que nunca se tuvieron

-las deseadas y no deseadas-

A las mujeres que amé y me amaron, en silencio,

con palabra muda.

A los amigos, a quienes creyeron

conocerme -¡tan convencidos estaban de ello!-

y no lo hicieron.

A los que se dice, simplemente, conocidos.

A los que quise, me quisieron, odié y me odiaron.

A los que hice, me hicieron, beber los malos tragos.

A los que en malos tragos ayudé, me ayudaron.

Adiós a esos días que quise hubieran sido

eternos,

y a los que nunca debieran haber existido.

Adiós a todos y a todas las cosas;

me voy con poco,

me voy con nada: nada me hará falta.


(De "Belleza cruel" cap.III, "De ahora y de siempre)

Durante la lectura en el Centro Cultural "Pablo Iglesias" de Alcobendas

Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo