Mujer, tú eres poesía

Mujer, tú eres poesía

viernes, 18 de mayo de 2018

Las puertas del tiempo




Las puertas del tiempo se han cerrado tras de mí.
Algunas con leve chasquido, otras con portazo
feroz. Así han ido pasando los días, los años…

¡Vértigo mirar hacia atrás! Fotos olvidadas
en un cajón, imágenes  irreconocibles,
de un yo, que ya se fue.


jueves, 10 de mayo de 2018

Espejos


 Espejos, ¡ah, los traviesos  espejos!
Siempre os negasteis a admitir mi edad en el tiempo,
en el que mis ojos se cruzaban con los vuestros.

Siempre me hicisteis más viejo. Ahora ya  no tengo
edad para veros, no me interesan
vuestros, más o menos, equivocados reflejos.

viernes, 4 de mayo de 2018

Un día más.


 Se aleja el día por el horizonte,
con tules de penumbra y agonizante estrella.

Pronto, las luces lloran su temblor inquietante,
no  sólo por el día que se va,
aunque vendrá otro día,
llevándose, sin retornar, lo que nuestros sueños
recibían ¡onírica ilusión!
defraudada al despertar en medio de la noche.

Mientras, la desolación da paso a la tristeza 
y a los miedos que se avivan con la parda luz
de las tinieblas y el loco alarido del viento.

viernes, 27 de abril de 2018

Cronos




La humedad todo lo envuelve, las olas
se acercan salvajes, azotan las negras rocas,
traen troncos, botellas... sin mensajes.

El viento roza mi cara, con sabor a sales,
trae aromas, idiomas de otras tierras,
ilusiones de más almas.

El océano, sus bravas y espumosas aguas,
cubren la distancia, montañas, simas,
piélagos, con los mismos cielos y mismos vientos
en dirección contraria.

Hechos en el mismo instante con la diferencia
horaria; el Sol es madrugador o trasnochado,
dependiendo del meridiano que lo acompaña.

Así en toda la Tierra;
mientras unos duermen y sueñan, otros trabajan.


viernes, 20 de abril de 2018

Solo curiosidad.



Desde hace años me ha gustado saludar a ciertas 
personas populares,
actores, presentadores de televisión
escritores, y… cómo no, hasta algún
que otro político
que me  encuentro en la calle,
en cafeterías, restaurantes…

Ellos corresponden, y corresponden
a su modo, fuera de las tablas, de las cámaras;
solos los dos, parados, frente a frente.
El motivo que persigo, tras pocos segundos
y tras pocas palabras, lo consigo: 
Unos son amables, gentiles, 
parlanchines y simpáticos …
Coinciden sus "yo" con la imagen 
en las ondas o en el couché 
reflejada.

Otros, sin embargo, dan la mano con desgana, 
la mirada altiva , se creen dioses.

¿Cómo serían Cervantes, Lope…?
Otra vez, mi yo curioso.

Recuerdo a Dalí, inefable e histriónico,
a la vez, como nadie,
ya anciano, abrazando a su mascota, su chiguagua,
apoyado en un bastón, mientras 
hablaba con una dama de edad muy cercana,
su Rolls  Royce, con chófer, aparcados,
olvidados acaso,
en segunda fila en la calle 
Bretón de los Herreros, de Madrid

Lo natural en su charlar, afabilidad
y compostura me llamó mucho la atención, 
más que cualquiera de sus desmesurados gestos 
y tonos, o juegos de voz, otrora.
¿Podría ser por el bigote, ya inadvertido , 
tal vez su talón de Aquiles?

Quizá, desde entonces, ése mi pequeño vicio,
el de la curiosidad por ciertos personajes.



viernes, 13 de abril de 2018

Ese edificio...



                                                 Dedicado a los cirujanos, médicos,
                                             enfermeras y auxiliares, del Hospital
                                            de la Princesa, en Madrid,                                                   
                                      que han tratado recientemente a mi mujer


Enfrente de mi casa,
justo enfrente de donde vivo,
hay un gran edificio, en sus fachadas
muchas ventanas,
decenas de ventanas, por fachada.

Es un hospital, un gran hospital,
la ciudad de los enfermos.
Escandalosas sirenas de las ambulancias
invaden el silencio de las noches,
se yerguen sobre el leve murmullo de los días.

Ir y venir de gentes presurosas.
Su andar trasciende los sentimientos, los preludios
de la muerte.
A veces, los pañuelos se dirigen
a unos ojos húmedos, de incontinencia trágica,
de triste y perdida mirada.
Salas de espera llenas,
consultas, urgencias, batas blancas, monos verdes,
máscaras, pañuelos a lo pirata.
Sillas con ruedas, botellas colgando,
bolsas, líquidos que fluyen.
Camillas, con mismas botellas, bolsas.
Ascensores que suben y bajan, nunca llegan...
tal es la impaciencia. Trasiego ininterrumpido.
Diagnósticos por rayos X, láser nucleares.
“Coja su turno” y filas largas de tres dígitos,
extracciones de sangre, mililitros, centílitros,
que suman, suman, suman litros y enfermedades.
Rostros macilentos, dolor, dolores
en todos los géneros y todas las edades.
Ojeras cavernosas, marrones, casi negras.
Pañuelos femeninos ocultando
crueles calvas que no debieran haber crecido.

La fe, la esperanza como últimos asideros.
Las ventanas, día y noche, guardan el silencio.
Enfermeras, auxiliares, pastillas, sonrisas
que arrancan otras que se creían imposibles.

Quirófanos, mesas  de acero,
frías como las luces que iluminan sus cuerpos.
Ojos escrutadores,
manos expertas, precisas,
el bisturí no tiembla.
Química, oxígeno, ciencia,
monitores enchufados a cuerpos desnudos,
rasurados, abiertos, órganos esparcidos,
al aire. A la muerte se la frena o se derrota
o, inexorablemente, triunfa.

Morfina el dolor  disminuye,

Puertas autómatas que cierran encarnizada
lucha entre la vida y la muerte, muerte, MUERTE,
siempre presente y amenazadora.
Vidas que zozobran, ciencia, éxitos,
fracasos. Esperas interminables pendientes
de puertas que siempre se cierran y, pareciera,
nunca se abren. Emociones, nervios desbocados.

Cuando las luces se apagan presagio batallas
perdidas…

Ya la luna recorta su enorme corpulencia,
su escasa luz acrecienta el misterio,
el dolor que guardan sus paredes.
Cuando el sol alcanza sus muros hace creer
renacer la vida, despierta
la esperanza.


viernes, 6 de abril de 2018

Rescatado de ti


No era verdad, me has mentido;
a ti te has engañado.
Me he desasido de tus largas,
huesudas manos.
Mi corazón late con la alegría,
la esperanza de antaño.

Dos meses, muchos días,
creyendo estar bajo tu odioso yugo;
vuelvo a sonreír, suspiro por cosas triviales,
pienso, creo, en un futuro lejano.

Veo, otra vez, la vida
bella, con atractivos y sin pena, con nuevos
bríos. No estoy cansado;  con felicidad miro
a los míos, sin adiós en mis labios.

Ahora las noches son menos negras,
menos de túnel, menos de caverna;
la noche es más azul y tiene luna y estrellas,
y me duermen, me arrullan, me consuelan.

No, no te digo adiós porque no puedo,
ahí estás tú, siempre afanando dichas,
siempre borrando sonrisas,
siempre llenando sepulturas.

Te diré hasta la vista,
si es que, sin que náuseas me provoques,
verte puedo.
Y, cuando se presente la hora, antes de mirarte,
antes, los ojos cierro, después, muero.


viernes, 30 de marzo de 2018

El desahuciado



Esta noche me encuentro frente a ti,
quizá, no por vez primera, pero si consciente
de que me has mirado y me has acercado la fecha.

Nos creemos pasar inadvertidos,
creemos que a ti se te engaña; ilusión inútil,
vana;  es una treta tuya más, tu cruel patraña.

Dejar a los seres queridos, mi mujer, hijos,
nietos, con tristeza; si no fuera por lo trágico,
¿se podría llamar, quizá, pereza?

Pero, por qué disimular, pánico me da 
cómo voy a reaccionar en ese momento,
antes de que deje de respirar.

Hace poco tiempo, hace unos meses, nada más,
yo me miraba al espejo; me veía joven,
hoy, ya, me veo viejo,
muy viejo,  por fuera, viejo por dentro.
Has olido desde lejos, desde cerca, siempre
al lado, sigues el rastro, carroñera fiera.

No es la manera que yo deseé,
la que, en avanzadilla,
me has prometido, si quieres,
que poder… puedes, cámbiala
por otra menos dolorosa, menos
cruenta; te estaré muy agradecido.

Hoy las luces me parecen tristes...
¿Sentirán que me vaya?

viernes, 23 de marzo de 2018

Monólogo de la Parca



“He estado siempre contigo, a tu lado, y tú  siempre
sin enterarte,
sin darte por enterado, sin hacerme caso,
tal vez, coqueteando conmigo. ¡Y mira que,
muchas veces, parecía que a seguirme estabas
empeñado...! Cualquier hora para ello era buena,
nada hacías por evitarlo
Quizá preferías la oscuridad de la noche...
¡Claro, seguro!
Muchos kilómetros a velocímetro plano,
con muchas copas de más. Aquella situación
con aquel loco airado, él con cuchillo en la mano...
y… ¡ punzando tu cuello!
Sí,  muchas veces me has tentado, tu has incitado
a la suerte, y…mira,  has salido bien parado”


viernes, 16 de marzo de 2018

Bracera infatigable



Con tu figura negra y famélica sombra, eres,
bracera infatigable, sementera
de dolor y muerte. Afanosa aniquiladora 
de vida, corazones y alegría.


 Tu mies es mucha. Tallos tiernos, 
nacidos a la luz, apenas,
también recios y erguidos.

Nadie esquiva tu afilada arma.

Fisgona de tinieblas, de ellas reina,
todos sucumben a la mirada de tus cuencos
huecos, de luz, vacíos.
.
En la abundancia y en la hambruna
culminas, siempre, tu misión grotesca,
grosera y pertinaz.

Nunca sacias el apetito de tus huesudas,
siniestras, fauces, siempre insatisfechas de sangre.

Así eres, de sanguinaria y atroz.

Horrores causa tu presencia eterna.


viernes, 9 de marzo de 2018

Entonces…



Entonces…yo era un niño más,
asomado a mi ciudad, a sus ruinas.
Mis ojos, inocentes, como los de los niños,
solo llegaban a ver casas rotas, hundidas,
como si hubieran estado así toda la vida.

Algunas, que mantenían sus muros en pie,
los  cristales  de  sus ventanas hechos pedazos.
Dentro, espacios huecos, a la intemperie, invadidos
por la maleza, que tanta tragedia no logra ocultar.

Los tiestos con plantas secas, marchitas,
a juego con todo lo de su entorno
Las calzadas de las calles de tierra rojiza...

Los mayores, la mirada baja. Algunos, muchos,
la familia y el alma destrozadas.

Los inviernos eran de crudo frío,
dentro y fuera de las casas...
Más frío con estómagos vacíos,
silenciando, con dolor, sus quejidos.

La guerra había pasado y se notaba su huella
de canalla, sangrienta, cruel, destructiva fiera.


viernes, 2 de marzo de 2018

París,

viernes 13 de Noviembre, 2015


Hoy, la sinrazón del fanatismo y el terror
ha apagado tus luces y tu Torre de acero,
faro de esperanza. Silenciando tu alegría,

Han profanado tu Arco del Triunfo y acogida,
hoy más pétreo de estupor
ante el ultraje de la sangre impura.

Han desolado tu cosmopolita Avenida
a la Concordia, entre cadáveres de tus hijos.

Mas los vivos no sucumben ante tan cruel yugo,
en sus gargantas ruge la Marsellesa, "listos
para luchar contra vosotros"

Tus jóvenes, masacrados con alevosía,
claman justicia ante el vil despotismo.

viernes, 16 de febrero de 2018

Hombre contra hombre


Edad de piedra, edad de los metales,
bomba atómica; era de los neutrones...
En las cavernas con hacha de sílice,
en el búnker un pulsador...
así de fácil: los muertos por miles.

Tierra, este ser que te habita
que te estudia y te maltrata
que pone leyes, dice, para mimar tu vida,
es el maligno hecho persona;
no temas mal desde otros mundos.

Los mares los expolia,
los desvalija de pequeñines y ballenas
con redes y artimañas.
Y con sus matanzas el agua de sangre tiñe.

Los bosques asesina,
primero con fuego, luego con fiera guadaña...
y su hábitat, indefenso, languidece y muere.

Tu cielo es menos azul,
menos entero, más toxinas, más agujeros;
menos frío, menos hielo.

Volcanes escupiendo sus azufres,
terremotos, tsunamis, inundaciones, la ira
del huracán. Tus entrañas arrojan su bilis,
contenida, de tanto dolor y tanto daño.

Pasamos por todas las historias, las antiguas,
las contemporáneas, da lo mismo;
es el tiempo que pasa,
Lo que en ellas se cuenta son las guerras, la muerte.

Y siembra el terror de pueblos enteros,
niños, ancianos, mujeres, huyen de exterminios,
buscan paz, cobijo y pan.

Tiempos de liposucciones, masajes,
dietas, delicatessen;
se tira comida al mar, se destruye.
No solo matan las armas, el hambre
ocasiona más muertes. Opulencia,
pobreza, miseria, injusticia.

No será la invasión desde otros mundos
la que pueda acabar, Tierra, contigo.
Cuídate del hombre, con su codicia,
con su miserable y gran ambición
será tu mayor, perverso, enemigo,
tu estúpido y definitivo exterminador .

Asusta mirar el mapa.
Pobre mundo...
¡Qué mundo éste, más pobre!


viernes, 9 de febrero de 2018

Abyectos, abominables (II)


De cuán miserable es este despiadado mundo,
de la maldad que en él habita,
nos hacen conocer los telediarios.

No hay día que no hablen de, no una,
sino muchas atrocidades.
Guerras, masacres,  huérfanos desvalidos, éxodos
ingentes, hambres, violaciones que se producen
en el olor, las explosiones de las contiendas.

Pero en el silencio de la paz, de esta "paz nuestra" 
quiero gritar al mundo, acusar quiero,
lanzar un indomable grito de rebeldía
contra esos canallas, abyectos y abominables
que atacan a seres indefensos, inocentes,
¡hasta con bebés se atreven!  tal es su vileza,
tal es su alevosía.  E, insaciables
de sus infamias, las graban para su placer
y  el de otras mentes de repugnantes criminales,
también irrecuperables.

Y... como son "conscientes que hacen mal,
pero no lo pueden evitar" hay que extirpar
esa mala hierba, ese siniestro daño.
No basta con encerrarlos, aunque de por vida
sea, pues se pueden escapar a esa condena.
Bien claro tengo que sus vidas, haciendo daño,
tan gran daño, no son para vivirlas,
no merecen ser vividas.
Porque el dolor, una lágrima de un niño, vale
más que miles de esas vidas.


viernes, 2 de febrero de 2018

Hambruna


¡Hijo, niño,  niño mío!
¿Por qué, por qué te eché
a este mundo?
¿Por qué mis carnes se abrieron?
¿Por qué consentí en aquel goce?
¿Fue, quizá, el amor pecado?

¿Por qué te castiga Dios?
¿Por qué mis pechos secos,
ni poderte dar bocado?

¿Por qué estas tierras yermas,
por qué, por qué sólo regadas
por el sudor de tu padre,
mi sudor, y mis lágrimas?

Hijo mío, me maldigo.
¡Maldito sea mi vientre!
¡Maldito sea mi cuerpo!
¡Maldita sea mi vida!

¡Maldita, maldita, maldita!
¡Mil veces sea maldita!

Ven, ven a mis brazos,
corazón mío,
que si tu mueres,
morir quiero contigo.

viernes, 26 de enero de 2018

Los niños del telediario


Ya a nadie sorprende ver a esos niños,
tez del color de su abrasada tierra,
con lágrimas en los ojos y moscas
intentando devorar sus desnutridos cuerpos.

Arrojados del cálido vientre de sus madres,
sus miradas no tienen el brillo de esperanza
de los nuestros, ni el ansia de descubrir un mundo
nuevo. Son miradas opacas que siempre chocan
ante el manto de la miseria que los masacra.

No conocen, ni conocerán, una azul cuna
ni rosa, ni tampoco agua de un manantial fresca
que vivifique su deshidratada figura.
Son hijos de la más brutal escasez, desidia
e injusticia del mal llamado género humano.

Nuestro recuerdo y  AYUDA  para ellos
en estos días cercanos a la Navidad.
Nos deseamos paz,  felicidad…
Intentemos lograr para ellos supervivencia,
por lo menos, con sonrisa en sus labios.        

viernes, 19 de enero de 2018

Sequía

Veranos madrugadores de soles
descarados,
amaneceres con resacas.

Nubes rojizas, colmadas de polvo.
Vientos que queman las pieles
y columpian las miserias.

Perezosos otoños que no llegan,
escasas ausencias de soles.

Rayos proyectados sobre lejanos
y abrasados horizontes.

Ocasos con nubes plomizas,
prometedoras de lluvia improbable.

Vientos que despeinan campos resecos,
muertos, inertes.

Tormentas de relámpagos,
truenos, rayos y hojas secas.


Nubes de espitas, siempre clausuradas…

viernes, 12 de enero de 2018

Hartura


Porque moscas y moscones acudan
a la miel y se escupan la hiel. De que
"fachas" y "progres" "progres" y "fachas" se sacudan,
se sacudan responsabilidades
irresponsables y luchen por despedazarse,
devorarse, la        t       a       r       t       a,    sus despojos,
restos del pasado para olvidar,
para algunos olvidados ya.

De algunos jueces, magistrados, que no se sabe
si estudiaron, entendieron, las leyes,
los derechos a aplicar.
De que la Justicia,
más ciega, aunque abierta de ojos, tropiece
por alguna esquina.

De que las calles ardan,
las quemen, de hartura, del amargor desmedido,
y bárbaro, mientras los capitostes 
arrojan a la espalda las copas de champán,
satisfechos de osadía y poder.

De los rencores, memoria y odios  heredados,
ADN que no quieren mutar.
La Historia servida a la carta,
al gusto de cada cual.

De esclavos del tedio, atadas sus manos,
cerradas sus tripas, que quieren,
necesitan trabajar.

De hogares sin leña ni fuego ni olla.

De privilegiados con su puesto asegurado,
que nunca han trabajado, ni trabajan
ni trabajarán -su voluntad
no da para más,
para más, mucho más, da su jornal-

Porque, como los locos, hay muchos más ladrones
sueltos que encerrados en su lugar.
Porque, en este país, no queda qué robar más.

De los feudales de turno,
ilusionistas de naciones de chiste-ra
triste y rota.

Porque la ETA capitalice su no matar.

viernes, 5 de enero de 2018

Diez años, desde entonces (11-03-2004) En memoria.


La muerte, madrugadora y ávida de sangre,
aliada con secuaces sin bandera
ni puños conocidos,
a día de hoy,
pero, seguro, sin almas ni entrañas,
marcó para siempre esa fecha.
Aquel día durante pocas horas, muy pocas,
la tragedia haría olvidar las rivalidades,
nos hermanaría  en el dolor, los ayes, lágrimas.
A los pueblos los une la tragedia...
Pareciera que fuera a cambiar todo.
Pero, como si fueran buitres agazapados,
pronto extendieron sus alas sobre los cadáveres,
sus despojos.
Acudieron al olor y color de la sangre. 
En la gran confusión de
"tantanes" modernos, SMS  y consignas,
se dieron su festín, exigiendo lo imposible,
entre los graznidos acusadores,
sin respetar silencios,
que se debieron respetar.
Después de aquellos malditos días, cambió todo,
cambió de distinto modo. Sería una década
perdida, despreciada por muchos, un mirar
hacia atrás, la torpeza y el rencor.
Hoy, 11 de Marzo, piden, se pide unidad. Un
“ingenuo” "hoy toca unidad" a toro pasado.

Pasados diez años, demasiado tarde ya.

Madrid, 11-03-2014

sábado, 30 de diciembre de 2017

Esta nublado, no llueve.



Hoy, como otros muchos días, es un día triste
Está nublado, la niebla
oculta los edificios,
hace llorar los cristales.

Desde mi ventana veo la calle vacía.
De vez en cuando pasa un transeúnte,
las manos en los bolsillos,
al abrigo del frío.

Ayer era 28 de Diciembre.

Estas navidades son especialmente tristes
pues en muchos hogares habita la miseria.
Más de un millón de familias, sin culpa,
están en paro, ninguno de sus miembros tiene
trabajo ni ayudas
¿de qué se alimentan?

Algunos no tienen casa, sus deudas, los bancos,
se la arrebataron.

Las calles de Madrid están muy tristes
en estas fechas, con más luces engalanadas.
Por muchos de sus habitantes corren las lágrimas.

Las once horas, los sanitarios salen
a la calle, protestan:
“la sanidad no se vende”.

La niebla se hace más presente en la calle. Triste,
muy triste..


29, diciembre, 2012.


viernes, 22 de diciembre de 2017

Capítulo II

Como la vida es

No sé qué hacer este Domingo
(O negros nubarrones)

Podría vadear un río de márgenes inimaginables,
caminar tranquilo por una estrecha y elevada cornisa
o correr por ella, a más de cien millas, por segundo.

Pudiera, quizá, envenenarme con mucho de alcohol  metílico,                       
o bien pudiera vigilar las musarañas que desfilan, atrevidas,
por mi cuarto, sin ningún respeto al frío.

Podría hacer un crucero por un campo de trigo
y besar a las amapolas e invitarlas a viajar conmigo.
Podría, podría, caminar cualquier camino,
con el polvo en mis cejas y mil nudos en mi ombligo.

Podría acompañar a las mariposas en sus transcontinentales vuelos, 
cortarme las alas de mis devaneos,
o hacer eco a las lúdicas cigarras indignadas del estío.
Podría contar cuentos sin cuento, reclamar derechos,
sin respeto a lo ajeno.

Podría desafiar, como Don Quijote, a sus, nuestros, enemigos,
hoy más altos y altaneros por las palas que mueven los vientos.
Podría escalar cipreses y gritar, gritar al cielo con lúgubre plañido,
con dolor, sin remordimiento,
o tumbarme en las tumbas a su sombra,
o esconderme en los nichos, a su abrigo.

Podría morder a las ratas, inoculándolas mis turbios pensamientos,
liberar los trinos de los presos ruiseñores,
apresar a los banqueros,
usureros insaciables, en sus cajas fuertes
repletas de sus lingotes de oro y
de las miserias de sus muchos pobres deudores.

Volar, podría, por los muy negros nubarrones,
los que invaden mis vacíos, llenos de dudosos
presagios, y cada vez más ciertos… por lo incierto.


Mayo de 2012.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Gracias (Oración )


Gracias, oh Dios, por todo lo que me has concedido,
y, muchas más, por todo lo que me has perdonado.
Muchas veces distanciado de Ti, pero nunca,
nunca te he olvidado.
Tú sabes, Señor, cómo soy, cómo siempre he sido,
todo el mal, todo el daño que yo he podido hacer.
Pero sabes, también, que de todo ello
yo me he arrepentido
Sé que, desde muy pequeño, me escuchas;
te estoy agradecido.
Cuando, a veces, creí que estaba solo,
que me habías dejado, Tú estabas a mi lado.
Años, muchos más de los que esperaba, he vivido;
y mis frutos han cuajado, mis mejores bienes,
que Tú me has otorgado; por ellos, Señor, ruego,
por su felicidad seré siempre agradecido.
Ellos, Señor, Tú lo sabes, son buenos,
mi culpa, otra más, que no sepan más sobre Ti,
mas mi culpa ellos no la han cometido.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Jorge, Martín, Adrián


                                                                  A mis nietos
Hoy, un muchacho, de unos veintitantos
años, por su faz y su talle,
me ha hecho imaginaros a una edad
que no os veré.
He sentido una extraña visión; le he puesto vuestra
cara, ya, adulta, os he disfrutado de mayores
porque, por un momento, he pensado que eras tú,
Jorge, tú , Martín, tú, Adrián.
No, no me he esforzado, en absoluto,
pues así te veo, os veo, veces y más veces,
a mis nietos, en la distancia, en ésa,
para mí inaccesible, a la que no llegaré.
De algo que ya no viviré, he sentido nostalgia.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Adrián, mi tercer nieto.

                               (A través de una ecografía)

A través de una técnica misteriosa, te hemos
podido contemplar con perfecta precisión.
Sabemos ya mucho de ti y nos ha subyugado,
emocionado, el ver tu corazón diminuto,
cómo late, desbocado, y proyecta tu sangre
con fuerza desbordante.
Los movimientos de tu pequeña cabecita,
de un lado a otro, como si buscara a tu madre,
cuyo claustro y amor te engendra.
Abres tu boquita en O
expulsando burbujas, como volutas de humo
de empedernido fumador.

En tus facciones se dibujan los ojos, labios,
las naricitas de tu hermano mayor, Martín.
Serás un bebé tan guapo como él,
que sueña contigo todas las noches.

Y llegará el momento, mágico, que tu madre,
con amor y alivio, sentirá tu húmeda piel 
sobre su piel, recorrerán sus manos 
tu deseado cuerpecito,
observará tu cara, tus manitas,
todas tus facciones, se reconocerá en ellas.
¡Más de nueve meses apeteciendo tenerte
entre sus amorosos brazos!
Mirará al cielo dando gracias.
Y el cielo la sonreirá con bendición y amor 
A tu padre, de momento, se le borrarán,
miles de canas, y se humedecerán sus ojos,
de felicidad, con copiosas  lágrimas.

Tu abuelo Martín te tomará con sus manos,
te acogerá y alojará en su gran corazón.
Besará esas tus pequeñas facciones,
tan familiares,
tan suyas, tan repetidas y queridas ya.
Y el cielo le sonreirá…

Y… tu hermano, ¿qué hará?
La cantidad de besos que estallará en tu piel!
Cuando te vea, sus ojos
se van a hacer aún más grandes,
apenas cabrán   
en su bonito y morenazo rostro.
La de botes que va a dar. ¡Adrián! ¡Adrián!¡Adrián!
levantando sus brazos,
dando sus característicos botes, señal
de triunfo y, también, de gozo.

Tu abuela Carmen, desde ese día, piensa siempre
en ti, y últimamente, cada cinco minutos,
-“Cuándo vendrá? Cuándo llegará ese chiquillo”
-“A ver si viene bien. Sí, bien vendrá”

Yo, como alguna otra vez,
he echado en falta
que mi ordenador no use impermeable.

Eres bien venido Adrián. ¡Que seas muy feliz!
Nosotros lo somos ya.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Martín

                                             A mi segundo nieto, Martín 
Esta mañana de Marzo ha salido el sol más
generoso y despistado en su luz y calor,
a las siete y treinta, en punto.
Hoy la vida  nos saluda con fuerza
y… desnuda, como así la vida es.
Ha venido Martín, mi nuevo y querido nieto.
Ojos grandes y abiertos, expectantes
a la luz de este mundo,
a lo que dejaba entrever la piel de su madre
desde su ya pleno y bendito vientre.
Mi nieto, Martín, es moreno, como sus padres,
perfecto cuerpo,
manos grandes, tendidas, solícitas de amores,
piel sonrosada, dispuesta a crecer.
Es la esperanza, en un mundo
lleno de interrogantes…
Es manantial de sonrisas,
en tiempos no muy pródigos en ellas.
Es el ansia de un mundo mejor, nuevo.
El triunfo de la vida,  deseada.
El reencuentro del amor con la fragilidad,
con la más absoluta dependencia
de la gente de buena voluntad, de sus padres.
Así, les felicito,  a ellos y, sí, a mí mismo.
Al recién nacido deseo, de corazón,
feliz y larga vida.


Bienvenido eres, Martín!

viernes, 17 de noviembre de 2017

Padre


                                               Me hubiera gustado ser
                                               el buen padre que tú fuiste.
Tus ojillos chispeantes,
en sonrisa interminable,
me acarician por siempre.

Tu caminar ligero,
por tu pinar amigo,
acompaña mi camino.

Manos recias, de hierro, tiernas
de caricias,
afanosas, ágiles, generosas.

Tiempos de posguerra,
corre caminos infatigable;
huiste al hambre.

Creyente tardío,
convencido de Dios,
te hiciste más bueno.

Educador, autodidacta,
ausente de vicio,
grande de alma.

¡Cómo añoro los cuentos
en las noches largas!
¡Cómo los besos que me dabas!

Nos dejaste solos…
Sin nosotros saberlo,
despedida en la mirada.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Para ti, madre



Para ti, mi recuerdo, madre.
Un recuerdo nostálgico, con rictus, con ceño
fruncido, con amor escocido.

Nuestros últimos ratitos, sentado a tu lado,
los saboreé con mimo
y  avaricia,
sabiendo tu sueño cercano.

Recuerdos...muchos dulces...
agrios, espinosos, dolorosos también hubo;
tu amor daba para todo.

Y te comprendí... Nuestras lágrimas
lavaban nuestras culpas,
se cerraban las heridas.

Maravillosa mi infancia, en tiempos de posguerra
pero sin penurias, con mis juguetes;
¡mi caballo negro, de gran cola!

Tu  devoción y los frailes rompieron
el feliz cuento. Mucha distancia,
hambre y sueño me acompañaron en el convento.

Pero el regreso, vuestros besos,
mi cama, mi casa, los baños
en el río me hicieron, 
otra vez,  crío.

Y los años pasaron,
pasaron en poco tiempo.
Encontrar el amor
supuso nuestro desencuentro.

Y te comprendí, ahora más te entiendo,
lo sentí, y  aún lo siento; fue otro triste cuento.

¡Cómo no te voy a entender, si para entenderte,
tengo a diario tu sentir
en tres trozos salidos de mí!




Durante la lectura en el Centro Cultural "Pablo Iglesias" de Alcobendas

Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo