miércoles, 8 de mayo de 2013

Delirio



Te persigue y huyes esquiva.
Te mira y tu figura se disuelve
entre irreal niebla.
Te llama, te habla, tus labios permanecen mudos.
Sus manos, tendidas a ti, tiemblan y
su corazón se desboca,
-gana al tiempo en su ritmo-
porque no te encuentran, y estás cerca… mas distante.
Sus ojos, aun cerrados, están despiertos,
buscando en la nada las líneas de tu cuerpo.
De pronto, apareces y le rechazas
entre risotadas que escupen desprecio.
Tras de ti se cierran todas las puertas
con portazos ensordecedores que revientan
sus tímpanos, y te busca entre chinescas sombras,
danzas malditas, confusión.

Se desvanece la luz,
crece el silencio que lo invade todo.
Resbala su alma, se hunde a un foso sin principio,
sin fin. Todo es tiniebla
pegada a su piel mojada,
como otra piel a su piel,
que no siente suya, ni cercana, ni de su amada.

Flota  en un  aire denso,
tropieza, gira su cuerpo,
ovillo ingrávido,
avanza, retrocede, bota,
se aleja de sí mismo.
Se ve minúsculo, apenas nada,
enteramente nada. Levita, cae.
Sudor frío, una carcajada
su estruendo le desplaza,
le quema, le hiere.
Vuelve a caer, choca de una a otra pared,
la escala, cual frío reptil, se deja las uñas,
se deja la piel.
Grita un nombre, no sabe
de quién, implora, rie,
llora, vive, muere, no sabe
por qué. No sabe nada, nada.

sábado, 4 de mayo de 2013

Mujer madre


 El amor penetra en tu cuerpo
ocupando tus entrañas.
Tu sangre se mezcla con otra sangre,
en fusión apasionada.

Tu cuerpo en cuerpo de madre
se moldea.
Ha pasado un otoño,
un invierno, una primavera;
tu vida, la que llevas dentro,
quiere ver la luz, salir afuera.

Respiración acompasada,
sudores, desgarros,
tu hijo la luz recibe; sus primeros sollozos
son como cantos de enhorabuena.

Has vencido al dolor.
Tus brazos rodean su pequeño cuerpo, de piel
que ha sido tu misma piel.
Tu mirada, ya de madre,
le brinda cálida caricia,
tus pechos sustento, amor, vida.

Después, mientras tu corazón golpee tu pecho,
tus mejores deseos, miedos, desvelos, todo
encaminarás a él, tu hijo, quien aun mayor 
será siempre tu "niño".

lunes, 22 de abril de 2013

Caminos de Soria



                   Era la voz del viajero
                                              que partió a lejanas tierras.
                                              A. Machado
                                                                                             


Hoy he seguido los caminos
que holló el maestro Antonio Machado.
Su recuerdo y el aroma a pino me acompañan.
He dejado atrás Vinuesa.
Me he mirado en el espejo oscuro
de la Laguna Negra.     
He intentado escrutar su fondo sin fin,
allí donde, según la fábula y el romance
del maestro, yacen los restos de Alvargonzález,
El agua, quieta, cobija su aciago misterio,
aún  estremecida, como con dolor de madre.
Los pinos, silentes guardianes,
emulan en su quehacer a los cipreses, forman
filas de entierro y, con el viento,
entonan canto fúnebre.
El cielo gris no oculta la leyenda,
todo clama realidad;
allá abajo, en las tinieblas
del agua, yace un muerto y… no descansa.

miércoles, 17 de abril de 2013

Atardecer del alma


Hola espejo, viejo amigo,
miro tus ojos, tu frente, arañada
por la zarpa del tiempo…
No te conozco.

Tu alma me habla de ti.
Cuántos sueños,
cuántas ilusiones en objetos perdidos,
cuánto tiempo malogrado…

Pasiones desatadas, juegos rotos,
amores mal acompañados,
noches negras, en blanco;
esperas cada mañana.

Pero llegaste tú,
mujer, amor y entrega, caricias y pasión,
gritos en el vientre; fuiste el gran premio.

martes, 26 de marzo de 2013

Soledad



Soledad...
sólo adjetivos te acompañan;
triste soledad,
por nadie deseada.

Codiciada soledad,
del que la desea y nunca la siente lograda.

Funesta soledad,
la del preso,
con su libertad enjaulada.

Religiosa soledad
la del monje, con su alma enclaustrada.

Patética soledad,
la del huraño, que sólo le hace daño.

Fructífera soledad, la del poeta, 
a veces, tan deseada
como la libertad.


lunes, 18 de marzo de 2013

Padre


                                                            

                                               Me hubiera gustado ser
                                               el buen padre que tú fuiste.


Tus ojillos chispeantes,
en sonrisa interminable,
me acarician por siempre.

Tu caminar ligero, por tu pinar amigo,
acompaña mi camino.

Manos recias, de hierro,
tiernas de caricias,
afanosas, ágiles, generosas.

Tiempos de posguerra,
correcaminos infatigable; huiste al hambre.

Creyente tardío,
convencido de Dios,
te hiciste más bueno.

Educador, autodidacta,
ausente de vicio,
grande de alma.

¡ Cómo añoro los cuentos
en las noches largas !
¡ Cómo los besos que me dabas !

Nos dejaste solos;
sin nosotros saberlo,
despedida en la mirada.

(Reposición)

viernes, 8 de marzo de 2013

A Rosalía de Castro


Día de la mujer
Allá, en los confines de la tierra, amurallados
por viejas montañas, donde  la ira solo los árboles
apuntaban al cielo, clamó una voz
suave y valiente, Rosalía de Castro.



         A Rosalía de Castro


Leyendo tus versos
veo el mar,
los bosques, el paisaje que adoraban tus ojos.

Te imagino asomada, apoyada en el alfeizar
de la ventana,
mirando a aquella iglesia o volviéndola la cara.

Oigo las campanadas
que te despertaban al alba,
el murmullo de las fuentes
que caricias te susurraban.

Camino por las veredas
que frecuentabas
y oigo la carrera loca del agua,
deslizándose por el tobogán de los arroyos
que te cantaban.

Por dentro, te imagino rota,
por sufrir las muertes de tus vidas,
que empezaran por tu amada madre...
pero entera, fuerte, y delicada.

El amor te fecundó preñeces,
tu corazón galopó en tus poemas;
tu ojos, soñadores,
despertaron con tus miradas;
¡tantas penurias pasadas!



sábado, 29 de diciembre de 2012

Esta nublado, no llueve.

                              "...y llantos, conmovedores llantos inaudibles
                              de los que nada esperan ya de nadie..."
                                                                                                            Gil de Biedma.


 Hoy, como otros muchos días, es un día triste,
o a mí me lo parece, está nublado, la niebla
oculta los edificios, hace llorar los ventanales.
Por mi ventana veo la calle vacía. De vez en cuando
pasa un transeúnte, las manos en los bolsillos,
al resguardo del frío.
Ayer era 28 de Diciembre. Estas navidades
son especialmente tristes. En muchas casas
habita la miseria. Más de un millón de familias, inocentes,
están en paro, ninguno de sus miembros tiene trabajo
ni ayudas -¿de qué se alimentan?-
Algunos no tienen casa, sus deudas ,y los bancos,
 se la arrebataron.
Las calles de Madrid, en estas fechas con más luces
engalanadas, están tristes. En muchos hogares
sólo hay lágrimas.

Son las once horas, los sanitarios salen a la calle,
protestan: “la sanidad no se vende”.

La niebla se hace más presente en la calle, triste,
muy triste.

martes, 11 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD




             Os deseo, a padres y abuelos, que la situación actual
             no borre el brillo, inigualable, de los ojos de nuestros niños,
             y que no olvidemos a otros, menos afortunados.

El ruido ronco y repetido de las zambombas,
el agudo chirriar del mango de un cubierto
sobre el vidrio “encadenado” de las botellas de anís,
las tiernas letras y notas de los villancicos
repartían ilusión y olvido,
en aquellos tiempos tristes, y tan difíciles.
El olor a ajo de las pieles de aquellos instrumentos
y a los licores trasegados por la comitiva musical
quedaban atrás, envolviendo el frío de la noche.

« Dale dale dale, dale a la zambomba, dale dale dale
hasta que se rompa ».

Los niños repetíamos, una y otra vez, aquellas estrofas
que nos hacían pensar, y soñar, con la próxima
visita de los reyes magos.
Supongo que aquellos sentimientos infantiles,
en los, a pesar de todo, tan distintos escenarios de hoy,
poco han cambiado.
La ilusión ilumina los ojos de nuestros hijos y nietos.

jueves, 4 de octubre de 2012

Hola, gracias y… adiós.



 Permitidme este breve regreso para agradeceros vuestras visitas a mis blogs, y vuestra presencia en algún momento que fue importante para mí. El haberos conocido personalmente.
Ha sido una experiencia muy enriquecedora, he aprendido mucho de todos vosotros, una vez más, gracias.
Estos meses que llevo retirado, parece que me han animado a continuar disfrutando de esta vida tranquila, familiar.
Por ello, deseándoos todo lo mejor, os digo: Hasta siempre.
Me tenéis a vuestra disposición en: 
vjorget@gmail.com

miércoles, 16 de mayo de 2012

No sé qué hacer este Domingo.

( o, negros nubarrones)

Podría vadear un río de márgenes inimaginables,
caminar tranquilo por una estrecha y elevada cornisa
o correr por ella a más de cien millas. por segundo.

Pudiera, quizá, envenenarme con mucho de alcohol metílico,
o bien, pudiera vigilar las musarañas que desfilan atrevidas
por mi cuarto, sin ningún respeto al frío.

Podría hacer un crucero por un campo de trigo
y besar a las amapolas, e invitarlas a viajar conmigo. Podría,
podría, caminar cualquier camino,
con el polvo en mis cejas y mil nudos en mi ombligo.

Podría acompañar a las mariposas en sus transcontinentales vuelos,
cortarme las alas de mis devaneos, o hacer eco a las lúdicas cigarras
indignadas del estío. Podría contar cuentos sin cuento, reclamar derechos,
sin respeto a lo ajeno.

Podría desafiar, como Don Quijote, a mis, nuestros, enemigos,
hoy más altos y altaneros por las palas que mueven los vientos.
Podría escalar cipreses y gritar, gritar al cielo con lúgubre plañido,
con dolor, sin remordimiento,
o tumbarme en las tumbas, a su sombra, o esconderme en los nichos,
a su abrigo.

Podría morder a las ratas, inoculándolas mis turbios pensamientos,
o liberar los trinos de los presos ruiseñores
y apresar a los insaciables banqueros en sus cajas fuertes,
rebosantes de sus lingotes de oro y de las miserias de sus deudores.

Volar, podría, por los negros nubarrones que llenan mis vacíos,
llenos de dudosos presagios, cada vez más ciertos, por lo incierto.

viernes, 4 de mayo de 2012

Nuestro lecho.

 Mi lecho, nuestro lecho, sin ti, mi amor,
es un erial de incontables hectáreas.
Mi manos, ávidas de tu piel,
se pierden buscándote entre las sábanas
y, aun estando tu ahí, ya no te encuentran.

domingo, 29 de abril de 2012

El ateneo de Alcázar de San Juan, 23 de sus socios, han llevado su poesía

con su presidente al frente a Alcobendas, Burgos, Vitoria,  Llodio, Bilbao, Zarautz y, como etapa final, San Sebastián. Nuevamente han realizado las 24 horas ininterrumpidas de lectura itinerante de poesía, que vienen llevando a cabo desde hace varios años.
Mi enhorabuena por su labor en pro de la poesía. Les deseo un feliz regreso.


jueves, 19 de abril de 2012

Regreso



Ha llegado el día del regreso a ti.
Sí, me he lanzado a la carretera recorriendo
las millas que nos separan, quemando soledad
y bencina.
Los árboles me abren paso diciendo su adiós
-tristes sus ramas, despojadas de hojas-.
Mi auto, con bramido feroz, lucha contra el reloj
-insaciable de minutos y horas- nos acerca.
En el centro del paisaje –nunca tan extenso
e interminable- siempre está tu imagen
con las curvas de tu cuerpo.
La distancia es negra de asfalto
y desesperación.
La meta y trofeo de la loca carrera eres
tú, mi mejor y mi único refugio.
.

jueves, 22 de marzo de 2012

¡Oh, agua!

¡Oh, agua
-lluvia, rocío, hielo, granizo, nieve-
variopinto ropero vistes!
Jinete a caballo de las olas encrespadas.

Fría y enigmática dama, de vaporoso
y sutil velo, el de las grises nieblas.
Espeleóloga tenaz
y penetrante en los abismos
de la tierra, amante de la linfa.

Te cuelgas de las elevadas cimas
con tu capa de armiño,
juegas con las nubes, las acaricias,
las horadas.

Saltas, te precipitas
cantarina, por laderas y hondonadas.
Socavas hoces, diseñas cuevas
con estalactitas y fantasiosas
arquitecturas, en calizas tierras.

Grotesca profanadora de tumbas;
lames, necrófaga impúdica, cuerpos
putrefactos,
babeando limos infectos y viscosos…

…y surges, inocente y pura,
al manto de la tierra,
con caricia húmeda.

En los amaneceres perlas flores,
con fulgores diamantinos.
Irisas el cielo, los campos; les prestas vida.

Sacias, agua, el ansia de los sedientos
con tu caída suave y armoniosa,
o los siembras de muerte
con olas gigantescas y voraces.

Ocupas de azul el globo, y tu ausencia
pertinaz colorea de sequía los campos,
arrasando la capa verde,
convirtiéndola en zona desértica, estéril y muerta.

Agua, en los ríos, los mares y nubes,
tu singladura vuelve a empezar.

jueves, 15 de marzo de 2012

¡Todo es tan distinto!

Mira hacia atrás como si alguien le fuera siguiendo,
persiguiendo, más bien, pero sólo ve espejos,
miles de espejos, o un espejo hecho
mil pedazos. Solo se ve así mismo.
En cada trozo su imagen, y es siempre distinta;
siempre distintos escenarios en cada espejo.
Irreconocibles su imagen y los lugares,
no sabe, no recuerda, o no quiere recodarlos.
¡Todo es tan distinto!

jueves, 1 de marzo de 2012

2 Haikus


Nacer, morir,
dos hechos tan vitales...
¡sin decidir!


La vida es lucha
perdida contra el tiempo;
la paz es muerte.

sábado, 11 de febrero de 2012

Mi soledad



Estoy tumbado en la cima de un monte mirando

las estrellas, su lánguido fulgor, blanco y frío.

El cielo se ve pleno, grandioso, visto desde

el campo, con mi nuca clavada en el suelo.

Así me siento tan feliz… y pequeño… más

que aquella luz diminuta que, apenas,

luce en lo alto del firmamento.

De mí únicamente es grande, inmensa, la soledad

que es mía en estos momentos; el clamor

del silencio de la noche serena es mi sólo

compañero.

La luna se corona, una vez más, como reina

de la noche, hoy su sonrisa es más amplia,

de luna llena

–a ella cuento mis penas-

y menos densas, menos oscuras, las tinieblas.

Mientras, las tierras se enfrían y sueñan

los hombres y sueñan las bestias.

A cada estrella pongo caras, nombres de mujeres

y de hombres

que conocí, sin saber si ya existen.

En todos ellos veo etapas

distantes en el tiempo,

o más cercanas que me atraen, al menos, me llaman.

Y así, mi soledad, mi deseada soledad, se

va alejando; veo gentes

en multitud de momentos, voces, risas, gritos

en espacios vacíos, huecos,

y sombras como si fueran espectros.

No huyas soledad, quédate conmigo, la ruego.

Pero otra estrella se estrella en lo alto

del firmamento,

y ese rostro expira sin un lamento.

Vienen en tropel caras y momentos…

mas, como si fueran lluvia de estrellas,

desaparecen de súbito y todo

queda como si un largo sueño fuera.

Aún tumbado a ras de suelo, mirando al cielo,

siento que mi otro yo –en cuerpo y en alma-

se desprende de mi y emprende vuelo.

Pronto -a velocidad de la luz- alcanza

la soledad y el vacío infinitos

del Universo.

Por allí debió vagar… Dios sólo sabe el tiempo.
 
 
(De cap.III, "De tinieblas)

miércoles, 8 de febrero de 2012

Leerán: Carmina Casala, Elvira Daudet y Paloma Corrales.

NOCHE DE URGENCIAS



Ahora, cuando la vida es sólo un mapa antiguo

de viejo pergamino

que se quiebra por todas las esquinas,

y el fruto generoso del corazón

se ha transformado en arma,

mientras los demás duermen me pregunto

dónde erré la más bella de todas las historias,

que querrían oír hasta los muertos.


Quisiera recordar si era de seda

la mañana del día que te fuiste,

a qué sabían tus labios en el último beso,

cuando el destino ya había lanzado

las tabas de mis huesos,

aunque aún no lo supieran ni el aire transparente

ni toda mi esperanza congregada

para romperse entera,

como un cristal purísimo,

al dar tú el primer paso hacia mi muerte.


Quizá

un día fui feliz y no lo supe.
 
 
Elvira Daudet.
Febrero, 2012

jueves, 2 de febrero de 2012

Mis labios en los tuyos


Se entretienen mis labios en los tuyos

que, sin querer huir, van descendiendo

por tu garganta y frágil cuello.

Recorren los torrentes de sangre de tus venas,

-caudal desmedido de pasión- ebrios

y sedientos descienden

y escalan los erizados montículos

de tus pechos; se recrean en ellos,

juguetones, formando algarabía en tu cuerpo.

Tu vientre, en vaivén descontrolado, es una súplica

que mis sentidos, hipnotizados, sí comprenden.

Se deslizan al vello enredado de tu sexo

y, por caminos sinuosos, hambrientos se pierden

en lucha salvaje con tu frenesí y loco desenfreno.
 
 
(De "Luces y tinieblas", cap.I, ¡Ay, el amor!)

jueves, 26 de enero de 2012

El Ateneo de Alcázar de San Juan me ofrece una cálida acogida. Dejo allí buenos amigos.

El presidente del Ateneo, Luis Ángel Agenjo, mostrando un obsequio que hará entrega a Jorge Torres,
 a quien vemos en cariñoso abrazo con la poeta y vicepresidenta, Gloria González Jareño

viernes, 4 de noviembre de 2011

sábado, 15 de octubre de 2011

Aquella muchacha...



Hoy, ¡Santo Cielo! he visto a aquella

muchacha; sí, aquella muchacha

de encantos inexplorados, hoy ya conquistados

-colonizado su bendito vientre-

pues está preñada, rotundamente preñada

-como luna llena- su capa abierta a la brisa

que la acaricia.



Solo han pasado tres años desde que la viera

por vez primera e hiciera de musa

en mi poema Belleza cruel.



Es más exuberante su belleza

ahora, y no es cruel pues ama y es amada.



Al pasar cerca de mi he quedado ensimismado;

mis ojos resbalan -con pudicia- por su grávido

talle, su semblante y sus cabellos

resplandecientes, sus pechos turgentes,

prometedores de inagotable y delicioso

néctar. Su mirada, aún inocente,

la ha fijado en mi mirar de abuelo –todavía

a la espera de serlo-

y me ha sonreído –sin conocerme- con cara

de mamá, de joven e ilusionada mamá,

con esa bendición

en su vientre de mujer.



He retirado mi mirada,

me he vuelto de espaldas, pues dos jubilosas lágrimas

han resbalado por mi rostro.



Aquella belleza, que yo presumía de cruel,

está a la espera de ser una bella mamá.


(Del poemario "Sin hacer ruido")



jueves, 29 de septiembre de 2011

Alameda de Sigüenza, hace ya muchos años...



Aquella suave mañana de otoño

el olor de aligustre y rosas, en sus paseos,

fue vencido por el olor a muerto.

Largas zanjas cavadas dejaban al desnudo

cadáveres -aún vestidos como soldados,

algunos enteros, como dormidos en trágica

borrachera- las botas, huesos y harapos pútridos

Mis amigos y yo sabíamos de la guerra

que era algo más que un juego

pero nunca la habíamos tenido tan cerca;

calaveras, guerreras deshechas de miseria,

por la miseria imperecedera, la muerte.

No sabíamos, no supimos

los muertos de qué bando eran, cuál su

bandera era.

Luego, pronto, supimos que la muerte

es la victoriosa de ésa y de todas las guerras.

(Del poemario "Sin hacer ruído")



miércoles, 7 de septiembre de 2011

Hemos roto

Hoy hemos roto nuestras cartas de amor

los dos juntos, tú y yo, con nuestro pudor de acuerdo,

como único testigo.


El papel, amarillo por el pasar del tiempo,

con renglones rasgados anunciando

las fechas de nuestros encuentros.


Hemos roto nuestros secretos, junto a la suma

de los latidos de nuestros corazones locos,

ávidos de amar.


Los pedazos llevan escritos nuestros te quiero,

nuestros deseos de estar juntos

tu cuerpo y el mío, de estar sellados

nuestros labios con nuestros besos.


El perfume de tus cartas, amor, ha impregnado

mis dedos que, juguetones, acarician tu piel

y hacen temblar tu cuerpo, unido al mío.


Hemos roto nuestras cartas de amor, pero el amor

sigue en nosotros vivo.

(Del poemario "Luna llena")



jueves, 1 de septiembre de 2011

Regreso ya hecho todo un señor abuelo; hoy mismo ha sido el feliz acontecimiento. Este pequeño poema se lo dediqué cuando aún estaba en el vientre de su madre y, apoyando mi oreja en él, así me saludara mi nieto: "Glu".

"Glu".



Ése ha sido el saludo de mi nieto,

mi primer nieto.

"Glu"

Así me ha dicho “hasta pronto abuelo”, con lacónico

y certero idioma y, sí, nos hemos entendido.

Ya saben, conversaciones entre hombres…


Mis ojos, cántaros vidriosos,

han rebosado de amor y de júbilo,

mientras él… nada en el seno materno.





miércoles, 29 de junio de 2011

La tarde escucha

 El suicidio no es un acto de valentía
 ante la muerte
sino de cobardía ante la vida.
                                      (Nichkchanel)


La tarde escucha, atenta, los sonidos

de la calma, silente y abotargada.

Sólo la agitación del mar, espejo de su alma,

acompaña sus vacilantes y ciegos pasos.

Hasta sus labios se estrellan las finas partículas

salinas que, con movimiento autómata,

rechaza con el dorso de su convulsa mano.

El acantilado está a sus pies

devorando, soberbio, las olas insolentes

que, con tenaz

y energúmeno vaivén,

lamen su negra pared agrietada,

una y otra vez.

El cielo, negro –amenazante-

es reflejado en las oscuras aguas,

salpicadas del bullir de la espuma

en los rompientes.

Sus ojos, hundidos en su cara demacrada,

apenas cambian la postura, no miran, no ven;

no quieren ni ver dónde está su tumba.


(Del poemario "De luz y tinieblas")



miércoles, 15 de junio de 2011

Me bebía el mar



Miro al cielo y te veo en sus nubes sumergida,

miro al mar y en su espejo azul te veo.

Las olas, rompiendo en roca,

son un pañuelo de seda en tu cuello.

Su espuma es el brillo de tus ojos. Es

el verde de las algas tu sonrisa,

hecha promesas. El negro fondo submarino

es mi temor a que tus promesas no se cumplan.

La tormenta perfecta mi deseo, hecho fuego

y agua embravecida. Me bebía el mar

buceando por el atrayente arco de tus muslos.

(Del poemario, "Ay, el amor!")



viernes, 3 de junio de 2011

Sin hacer ruido



Quisiera irme sin hacer ruido,

que sólo se oiga el aire en suave brisa,

sin ulular el viento,

y el llanto de mis hijos

-que no sea por largo tiempo-


Que haya sol o esté nublado... no importa,

los ojos tendré cerrados -una mano amiga

los cerrará, estoy seguro-


Durante algún tiempo, quizá un par de años,

se me echará en falta, más tarde, de vez en cuando,

se pronunciará mi nombre, en voz baja,

como para no despertarme,

y, buscándome, se mirará al cielo.


La nieve de un invierno borrará, para siempre,

mi nombre, borrará mi imagen; será como si

nunca, hubiera existido...nunca, jamás.


(Del poemario "Sin hacer ruído")

domingo, 29 de mayo de 2011

Locos de amor


Y tú, precisamente tú, te quejas

porque dices que les cuento más cosas

a mis amigas las negras hormigas.

Creo, sinceramente, que te sientes

celosa cuando me ves en el suelo

de rodillas hablando, jugando y maquinando

travesuras con ellas. No entiendes que proyecte

mi sombra sobre sus flacas figuras.

Te extrañas de que comparta nueces y avellanas

con nuestras vecinas las saltarinas ardillas.

Tú, precisamente tú, que te empeñas

en levantarte todas las noches para escuchar

a tu cómplice, la luna, y luego me lo cuentas,

callándote lo que a ti te interesa;

crees que me engañas; lo intentas, pero hay un lucero

que vuestras conversaciones me revela; noche

a noche, él os espía, y a través de tus sedas

por tus encantos él se cuela;

y éso, amor, éso a mi me duele

éso, amor, éso a mi... sí me desvela.


(Del poemario, "¡Ay, el amor!")

lunes, 23 de mayo de 2011

Abducido por la red


He pulsado la clave de mi computadora.

La pantalla, cueva con velos de medusa electrizante,

cestiño femenino, sedoso, rosa o púrpura,

me ha abducido, con forma y fuerza de remolino.

A velocidad de vértigo sobrevuelo pistas entre dígitos,

circuitos que, en la red, flotan entre luces led y de neón.



Atravieso océanos y continentes, al otro lado de las pantallas,

con ubicuidad permanente.

Caras conocidas toman cuerpos ignotos, con manos afanosas

acariciando las teclas, muchas revoloteando

entre piropos y halagos.



Veo cómo sus palabras desfilan por sus mentes,

colibríes encadenados a hermosos pétalos,

nubes de colores atomizados sobre sus imágenes cambiantes;

siluetas vaporosas de damas, vigorosos torsos masculinos.



Juego con sus palabras, les escondo algunas,

las vuelco, con fluidez generosa, en sus teclados.

Sus miradas se pierden más allá del monitor,

como si quisieran verme, adivinándome en esa nueva dimensión.



Miradas suplicantes, altaneras, tímidas, pudorosas,

ante las letras que emergen de sus dedos,

chocan con mis ojos, con mi espectro.



Y entiendo lo que quieren decir en ese momento y no pueden,

las palabras huyen, como cervatillos ante el sonido del viento.

Juguetonas, saltarinas, rebeldes se esconden,

o brotan los versos presurosos, con voracidad que devora y regurgita.



Páginas y más páginas virtuales desfilan, se archivan

y se cuelgan en la red con vocación de perpetuarse.

La luz me sigue portando febrilmente por vías laberínticas, ,

en todos los idiomas, con estilos y sensibilidades diferentes.



¡Somos tan poca cosa! Si algo de nosotros quedara

después de nuestro postrer viaje…


(Del poemario "Sin hacer ruído)





martes, 10 de mayo de 2011

El ocaso


El ocaso, rojo y cálido como la ardiente

sangre, abrasa las palabras y sus besos de amor.

La mar, sus aguas vacilantes y juguetonas,

lame sus cuerpos, entrelazados y desnudos.

Una gaviota, columpiada en las mudas olas,

observa a los amantes.

El sol, pudoroso, se esconde tras las montañas.

Ya, a oscuras, dan rienda suelta, con frenesí, al goce,

a la fogosidad que embarga sus sentimientos.

Las sabias manos de él recorren la orografía

provocadora de un cuerpo joven e incendiario

que se retuerce, conjugando los movimientos

con los lascivos lances de su amante.

La luna, curiosa, se asoma en lo alto;

por lo que ve, ya no es de plata, pues se sonroja.

Tras varios asaltos se internan en las templadas

aguas, jugando y salpicándose con las olas.


(Del poemario, "Me traía una sonrisa")


lunes, 25 de abril de 2011

Complejos



Se es joven hasta que no se sienten los complejos

de piel arrugada, ni de arrugas en el alma.

Cuando los ojos buscan a lo lejos, encuentran,

y la mirada no se cansa.

Cuando una mujer te mira, y su mirada

no te extraña.


(Del poemario "Me traía una sonrisa")

jueves, 7 de abril de 2011

No me lo digas


No, por favor, no me lo digas,

ni vengas con excusas ni reproches,

Te lo pido, no digas nada,

no insistas, ¿no ves que yo permanezco en silencio?

¿Por qué tú insistes ahora?

Hace ya tiempo que del amor nuestro

al viento se colgaron las últimas cenizas.


(Del poemario "Vivir cada instante")

lunes, 4 de abril de 2011

Zuñi




Zuñi, te has ido consciente, sabiéndolo

hasta el último momento, con los besos últimos,

y postrer cigarrillo.

Nos dejas tu sonrisa, tus canciones,

tus versos -te acompañarán tus endecasílabos-

Zuñi, entre nosotros no has muerto,

aunque de luto estamos.

jueves, 31 de marzo de 2011

He besado tus ojos


He esculpido mis besos

en el couché de tu fotografía,

he mojado con mis lágrimas tus sonrosadas

mejillas, como si mis lágrimas fueran tuyas.

He besado tus ojos, tan llenos de caricias.

Te he guardado, mi amor, en el bolsillo de mi alma.


(Del poemario "Luna llena")



miércoles, 23 de marzo de 2011

Encuentro en Granada




(26-03-11)



Ábrete, Granada,

recibe a los que te cantan,

que es primavera

y tus fragancias

y deliciosas estampas

disfrutar esperan.



Abre, Granada, tus puertas,

pues en son de paz llegan

-con sus plumas en ristre,

sus versos, sus poemas,

sus ilusiones-



Poetas peregrinos

de todas las regiones

de España, de Canarias

a Galicia.



Abre tus puertas y escucha;

entonarán loas

a tus grandes semblanzas,

a tus nieves, tus puestas de sol,

al arte que encierran tus muros

-Alhambra, misteriosa,

bella y voluptuosa-



Al delicado murmullo

de tus fuentes y, cómo no,

tañidos de guitarra

en noches de caracolas

-dulces como versos

de Lorca- huidizos

cual cuchillos con fulgores

de plata, de luna llena

o luna mora... escucha atenta,

Granada... Granada, gracias

por abrirnos tus puertas.


(Del poemario "Sin hacer ruido")

domingo, 13 de marzo de 2011

No sé qué dolencia...



Hoy mi alma tiene el color de los días

otoñales, en los que el sol no nace.

Mi mirada se pierde en la fría luz

que anida mi memoria, entre el exiguo

murmullo del silencio de la tarde.

No hay nada que pueda salvarme, no sé, ni encuentro

qué dolencia me aqueja, ni si remedio alberga.


(Del poemario "Sin hacer ruido)



martes, 8 de marzo de 2011

Maltrato.


Siempre -a cualquier hora, fuera del día

o de la noche- empezaba a tronar la misma voz,

escupiendo alcohol, cascada rota,

-cual trallazos de metal contra metal-

Al lado de nuestra casa el infierno,

habitaba el diablo; así de cruel y sanguinario.

Golpes de objetos contra las paredes,

contra el suelo,

vidrios rotos, sollozos, lamentos confundidos

con quejidos, gritos y más sollozos.

Más golpes, blasfemias, quejidos.

Luego, después del terror de los gritos,

el terror, más profundo e incierto, del silencio...



Mirábamos a la pared que nos separaba

queriendo adivinar,

buscando la silueta de aquella pobre mujer,

pidiendo que aún no estuviera muerta.

Él había cerrado, con un seco portazo,

la pesada puerta, con sus pasos alejándose

se iban silenciando sus maldiciones.

Tenues ayes nos confirmaban supervivencia,

de una amarga, desesperanzada y cruel vida.



Un día, después de los golpes, al final, no hubo

más lamentos, ni sollozos, ni ayes... sí silencio;

un silencio denso, rasgado por una sirena de ambulancia,

ya innecesaria.


(Del poemario "Sin hacer ruido")

domingo, 27 de febrero de 2011

En cien batallas



Ha colmado sus ojos -con sus manos- de tanta

tragedia

que no los puede abrir sin que se vuelquen en lágrimas.

Vio todos los males de la tierra;

estuvo en cien batallas, vio un millón de cadáveres,

-jóvenes deshechos por el miedo y la metralla-

durmió, comió con ellos, en todas las trincheras,

salpicado del hedor de vísceras, sangre, heces,

y gritos lastimeros de heridos, mutilados,

moribundos...





Tu corazón de piedra, mercenario, pagado

por cien banderas,

se rompe en tus sueños de zozobras. Tus refugios

son ahora las mismas drogas que antes te lanzaban

a la bayoneta calada.

Mas no descansas; sigues matando...ya, sin armas.

Y, así, sueñas todos los días

con tus, ahora, esas cruentas pero irreales batallas.


(Del poemario "Sin hacer ruido")

viernes, 18 de febrero de 2011

Resucitando el silencio




Han quedado atrás el rumor de rezos,

quedos cuchicheos y los indómitos llantos.

Por fin solo y para siempre solo…



Mi cuerpo, frío,

abierto en canal y mal cosido, con hilvanes

de largos trazos –sujetando carnes… pellejos-

por la inmediatez de lo innecesario.



Yazco rígido, lívido, las cuencas

de mis ojos vacías,

ocultas por el velo de los párpados

-nunca lo hubiera imaginado;

¡que algo de mi sirviera

para dar luz a otro humano!-



Me queda el corazón inútil, destartalado,

y algún órgano, igualmente, vano.



Las llamas, ávidas, rompen el silencio,

lamen mis restos.

Indecorosas, se adentran en mis entrañas.

Buitres de alas de fuego devoran mi cuerpo

y, luego, levantan el vuelo, se desvanecen

resucitando el silencio.

(Del poemario, "Sin hacer ruido")





lunes, 14 de febrero de 2011

¿Por qué?




¿Por qué, Señor, concedes hijos a quien no debes,

a quien no se los merece?

Es un llanto cansado, débil y resignado

que, apenas, puede arañar el silencio

de la noche y, sin embargo, me impide

conciliar el sueño.



Imagino un pequeño bebé, endeble

y desatendido, desamparado

que se aferra, con sus escasas fuerzas,

al frágil hilo de la vida.

Cuando sus lamentos se silencian deseo oír

de nuevo, si no sus risas, al menos, sus quejidos

que confirmen su supervivencia.



¿Es un niño carente, quizá, de amor, de salud,

sin una nana que calme su inquietud, su dolor?

Mis ojos, insomnes, escrutan la oscuridad

buscando su sonrisa inédita.

Niño por mí desconocido; tu cara es mueca,

solo triste mueca, de infeliz niño,

de niño desgraciado, abandonado.


(Del  poemario "Me traía una sonrisa")

viernes, 4 de febrero de 2011

Mujer, tú eres poesía



Poesía es tu cuerpo,

erguida tu imagen -a tus pies

tu contorneada sombra, sobre el lienzo del suelo-

o tendida, figura expectante -acogedora seda-

o... mecida por el sueño.



Rimas y leyendas son tus ojos, son faroles

encendidos de pasión, tu rostro junto al mío.



Pareados son tus labios, tu boca con mi boca.



Poesía es tu cabello, suelta tu melena en pos

del viento, o recogida,

graciosa, en lo alto de tu cuello.



Versos son tus senos -rimando

en asonante- con los labios

que los lamen,

labios incansables

que liban en ellos,

con la insaciable sed

del amante que bebe de tu cuerpo.



Y versos, también,

-en albedrío perpetuo-

son los vellos que acarician,

en las sombras, tu sexo,

dormido o violentado

por las caricias penetrantes

que te elevan

–nos elevan- al cielo.



Dos romances tus piernas,

los pilares del edén.


(Del poemario, "Luna llena")

miércoles, 26 de enero de 2011

Luna llena




Esa noche nuestros ojos eran los que hablaban.

Fueron tus ojos, mi amor,

los que me dijeron que tú me amabas

Fueron tus ojos, mi amor,

los que me abrieron, de par en par, tu alma.

Y esa noche, mirándome a los ojos,

esa noche, la luna...

el brillo de tus ojos envidiaba.

Y esa noche, de luna llena,

nuestros cuerpos se unieron,

se enlazaron, por siempre, nuestras almas.

(Del poemario "Luna llena")





domingo, 16 de enero de 2011

Dos haikus

Laurel eterno,

con glorias coronado,

sabes a triunfo.



La rosa es color,

es fragancia, vida, amor;

eres obsequio.


(Del poemario "Sin hacer ruido")

miércoles, 12 de enero de 2011

Madrid, hora punta de la mañana

Es invierno,

la oscuridad aún borra las calles.

Un joven -no tendrá más allá de los treinta años-

está en la acera agitando los brazos,

rítmicamente,

mientras dice palabras

que nadie atiende.

El movimiento de sus manos

–en compás binario-

se ha hecho más rápido,

y su voz, antes imperceptible, sube el tono;

parece muy grande su enfado,

luego. inmediatamente, ríe con risotadas

espeluznantes.

Casi al unísono, mueve la cabeza y hombros,

-en tic convulso- sin dejar de mover los brazos.

Sus piernas buscan, afanosamente, lugares

que no encuentran;

giran, una vez y otra, en distintas direcciones,

direcciones que no llevan a ninguna parte

-lucha encarnizada de cuerpo y alma enajenada-

Para un autocar; un hombre fuerte, en bata blanca,

le ayuda –obliga- a entrar en él.

El autocar parte triste, renqueando, con tara

en demasía

-navío fantasmal, con las velas desinfladas

y mentes a la deriva-

El espeso vaho de las ventanillas deja ver

cómo mentes sin dueño

gesticulan y hablan al aire. Mientras,

entre nieblas, sus luces se alejan y se pierden

entre lo cotidiano.

(Del poemario "Luna llena")

martes, 4 de enero de 2011

Bajada del telón.

Qué duro es recorrer con la mente los caminos

por los años ya transitados,

recordar lo vivido sin la atención precisa,

sin saborear despacio -como se paladea un buen vino-

como no haciendo caso a lo que ocurre

a nuestro lado,

como ausentes de aquel momento que fue presente,

como si no fuéramos actores de aquel teatro.



Tiempo con vivencias no olvidadas

que no podemos traer a este momento

-sí acariciar con nuestra mente-

que ya no vivimos, o vivimos en pasivo.



Todo quedó atrás,

tras muchos horizontes,

con los mismos paisajes, cual atrezo

de la vieja comedia de Dante, con actores

caducos, relegados en palcos de platea,

esperando el apagado de luces

y bajada del telón

definitivo.


(Del poemario "Luna llena")

miércoles, 15 de diciembre de 2010

El tiempo ha frenado su prisa

He derrotado tus tímidos noes,

tus defensas, entre suspiros, quejas

y alguna lágrima furtiva.

He desoído tus lánguidas súplicas

-apenas musitadas-

he desgarrado tu inocencia,

tu delicado y sedoso velo de doncella.

Nuestros cuerpos, como si corceles desbocados

fueran,

se han liberado con el retozar de la pasión irrefrenable.

Te he hecho mía, sin yo creérmelo aún.

La luna, reflejada en tus pupilas,

alumbra nuestra dicha.

El tiempo ha frenado su prisa.

(Del poemario "Luna llena")

martes, 14 de diciembre de 2010

San Juan de la Cruz

14 de Diciembre, el santoral dice: San Juan de la Cruz, patrono de los poetas en lengua española. En su memoria las siguientes cinco estrofas de su Cántico espiritual.




CÁNTICO



¿Adónde te escondiste,

Amado, y me dejaste con gemido?

Como el ciervo huiste

habiéndome herido;

salí tras ti clamando y eras ido.



Pastores, los que fuerdes

allá por las majadas al otero,

si por ventura vierdes

aquel que yo más quiero,

decidle que adolezco, peno y muero.



Buscando mis amores

iré por esos montes y riberas;

no cogeré las flores,

ni temeré a las fieras,

y pasaré los fuertes y fronteras.



¡Oh bosques y espesuras

plantadas por la mano del Amado!,

¡oh prado de verduras

de flores esmaltado!,

decid si por vosotros ha pasado.



Mil gracias derramando

pasó por estos sotos con presura;

y, yéndolos mirando,

con sola su figura

vestidos los dejó de su hermosura.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Cementerio Sacramental de San Justo,

hoy, Domingo, 12 de Diciembre de 2010.



Hoy los muertos estaban menos solos.

Un ramillete de bellas y enlutadas damas,

graciosas ellas, en su vestir de negro, y arte, en

su decir poético, con maestro de sobrio

porte, con capa, bastón y chistera,

han roto el silencio entre tumbas, nichos, panteones

y cipreses, apuntando al cielo -sus raíces

al misterio, a las tinieblas, dominios

de la muerte-

Han dejado sus versos, sus rosas y respeto

al frío de las losas, adornadas

con nombres notables: Bécquer, Campoamor

Espronceda, Hartzenbush, Larra...

Los versos emanan frescos, como si hoy fuera ayer,

en su actualidad eterna .

Los aplausos han hecho eco, como batir de alas,

frente a los muros que cobijan nichos...



Enhorabuena.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Nada

Esa noche, como otras muchas,

Joaquín, el sereno, siempre amable, le decía,

“señor, le han sentado esta noche muy mal las copas”

mientras le ayudaba a que alcanzara el cercano árbol

donde vomitaba su whisky, tomado a jarras.



Abrazado a su almohada,

con manchas y olor a carmines

y perfumes baratos,

-aún, en la boca el sabor amargo del alcohol

vomitado al impasible olmo-

despertaba su borrachera con otro trago.

Y pasaba el día y la noche,

y él dormía, sin importarle todo... ¡nada!


(Del poemario "Luna llena")

jueves, 2 de diciembre de 2010

Niebla

La niebla descansa, húmeda y gris,

sobre la hierba del bulevar.

El viento, en remolinos, la levanta,

jugando con tu falda,

y nos acompaña, tú... despeinada.

Nos damos un último beso, fugaz

-yo quisiera retenerlo-.

Nuestras manos,

aún ardientes, se separan.

Las tuyas, esquivas, se cobijan en los bolsos

de tu abrigo.

Mientras te alejas, la oscuridad

te oculta a mis ojos, ávidos de ti,

deseosos de no perderte aún .

Cuando la niebla disipa tu imagen,

tus pasos, huidizos, suenan vacíos,

huecos, como un adiós.

La habitación aún guarda el calor de tu cuerpo;

la cama, en desorden, aunque callada, no oculta

nada de nuestra pasión desatada.

Mi corazón queda desierto sin ti.


(Del poemario "Luna llena")

sábado, 27 de noviembre de 2010

Siesta

Solía decirle, a eso de las cuatro

de la tarde –que es la hora de la siesta-

que ya era tarde, que le dolía la cabeza

y que los niños estaban en casa, podrían

oírles...¡qué vergüenza!

Entonces, él, se vestía y se iba a ver

el partido,

decía, mientras abría la puerta,

-y esa tarde no se jugaba ningún partido-

poniéndose la chaqueta, las gafas

de sol... y se quitaba la alianza.

Sonreía; ¡tendría siesta!


(Del poemario "Luna llena").

domingo, 21 de noviembre de 2010

Veneno

Te arrojé veneno a tus ojos

y me ha salpicado a los míos

Lo primero ya hace años, cuando nos conocimos,

lo segundo ahora mismo está pasando.

Y así nos escuece la vida, los dos sangrando.

Tropiezan nuestros párpados cansados

por todas las esquinas,

y seguimos naufragando,

sin que exista antídoto que nos salve.

(Del poemario "Luna llena")

domingo, 14 de noviembre de 2010

Sin pudor

Sin pudor, proclamo mi amor al mundo,
cual si fuera joven apasionado,
si, aun anciano, estoy de ti enamorado,
por qué acallar mi sentir, tan profundo.

Te miro, con ardor en la mirada,
y pido, de ti, el mismo sentimiento
pues, te juro, sería un sufrimiento,
que no estuvieras, de mí, enamorada.

Dicen: la pasión con los años cura,
mas yo no creí nunca en este aserto
pues, de siempre, siento, por ti, locura.

Y así, aun estando dormido... o despierto,
mi cuerpo vive el amor con bravura
hasta que, Dios y tu, me deis sustento.

(Del poemario "luna llena")

sábado, 6 de noviembre de 2010

Yo cogía las nubes...

Yo cogía las nubes con las manos
y mis besos enviaba al universo,
te entregaba mi corazón travieso
antes de tener los cabellos canos

Yo me sentía un pegaso, trotando
por los valles y cumbres de tu cuerpo,
sobrevolando, cual gaviota el puerto,
la piel, tu piel, que siempre estoy amando.

El pegaso ya no trota, plegadas
sus alas, no remontará sus vuelos
-aventuras por el tiempo amainadas-

Humilde se desliza por los suelos,
mas... su amor vuela con las alocadas
nubes, y fantasías de sus sueños.

(Del poemario "Luna llena")

lunes, 1 de noviembre de 2010

Me hacías un guiño

Te he tenido en mi cama,

has entrado en mis sueños;

me llevabas del brazo,

me hacías un guiño y no me soltabas

-zalamera- mi cabeza en tu seno.

Pero me he despertado

y no estabas conmigo, Parca.



(Del poemario "Sin hacer ruido")

viernes, 29 de octubre de 2010

HAIKUS

Si. se entendían,
su boca con la suya;
sobran palabras.



Monte con monte
dos amores se gozan,
nada por medio.



Besé sus pechos,
sus profundas raíces
se perturbaron.



Joven y bella
las miradas te acosan;
te siguen sombras.



Gozar tu cuerpo,
gozar de nuestros cuerpos
es revolución.



Tus bellos ojos
viéndote con los míos
son cuatro espejos.

sábado, 23 de octubre de 2010

Clama ante tu puerta

Clama ante tu puerta -que fue suya y ha cerrado-

deshecho, hundido su cuerpo, ahogado por las drogas

que circulan

por su sangre, en la desesperación de ser tan débil

y desgraciado, teniendo lo más sagrado a su cuidado,

descuidado por su debilidad ante el vicio

consumido,

que le consume y destruye, sin que su voluntad

–ausente y enajenada-

pueda evitarlo.



Clamo, mi amor, ante tu puerta que tantas veces

yo mismo –sin estar en mí- sin llave

he clausurado.

Los lloros del bebé –más bien, débiles lamentos-

que nuestro loco amor engendró, rasgan mi pecho

-no hago nada por acallarlo- sólo me arrastro

por el suelo ensangrentado, dolor en mis manos,

mis uñas arañan con furia el sucio mosaico,

como fiera que quiere herir a cualquiera que esté

a su lado.


(Del poemario "Luna llena")

martes, 12 de octubre de 2010

Estío

Expira el verano y muere la tarde, lánguida,

en crepúsculo rojo; nubes de fuego y campos

abrasados por brisas infernales.



Las vetustas casas del pueblo son los testigos

del paso de las generaciones,

a veces, diezmadas por guerras,

por las miserias, por las hambres.



Los vecinos, perezosos,

-aún las huellas de la siesta en sus caras,

labradas por surcos, como sus tierras-

están tendidos a la sombra;

en sus labios las colillas de sus cigarrillos.

Algunos aún encendidos,

apagados otros, como si fueran apéndices

nacidos en sus labios, pardos, cuarteados,

como los rastrojos de sus trigos.

Trigos segados por sus manos recias,

culminación de sus fornidos brazos.



A su lado un botijo, del color del barro,

exudando el fresco líquido y, muy cerca, un porrón,

en competencia, con vino tinto de la tierra.

Hablan de sus sudores y sinsabores,

de los destrozos de las tormentas,

de las, raras veces, copiosas cosechas.

El vino calienta sus gaznates,

levanta el volumen de sus pareceres,

y el optimismo de futuras mieses engrosa,

hasta reventar los silos...



Es un breve descansar mientras lo hacen sus tierras,

a las que,

con los primeros días de otoño,

y sus yuntas, arañarán los surcos, de nuevo.


(De "Belleza cruel", cap. III, "De ahora y de siempre")

viernes, 1 de octubre de 2010

Adiós a todos

Adiós a todos y a todas las cosas,

a las que nadan y a las que flotan en las aguas

y en las brisas,

con perfumes de deseos y de amores rotos.

A los mirlos y ruiseñores locos

y noctámbulos.

A las olas que van y vienen entre

borlas de espuma de conquista.

A todas esas cosas que nunca se tuvieron

-las deseadas y no deseadas-

A las mujeres que amé y me amaron, en silencio,

con palabra muda.

A los amigos, a quienes creyeron

conocerme -¡tan convencidos estaban de ello!-

y no lo hicieron.

A los que se dice, simplemente, conocidos.

A los que quise, me quisieron, odié y me odiaron.

A los que hice, me hicieron, beber los malos tragos.

A los que en malos tragos ayudé, me ayudaron.

Adiós a esos días que quise hubieran sido

eternos,

y a los que nunca debieran haber existido.

Adiós a todos y a todas las cosas;

me voy con poco,

me voy con nada: nada me hará falta.


(De "Belleza cruel" cap.III, "De ahora y de siempre)

viernes, 2 de julio de 2010

La madrugada

Las calles vacías y despobladas

de andares pausados y presurosos,

de cuerpos fatigados, afanosos

de existencias tranquilas, enervadas.



Encendida señal de trasnochadas,

haciendo el amor; momentos hermosos,

entrelazados los cuerpos, gozosos,

hasta altas horas de las madrugadas.



Los pasos delatan al madrugador

que se va distanciando entre las calles

que la luna alumbra -su resplandor-



Más tarde, detrás de los verdes valles,

el sol da al ambiente tono encantador,

esplendor, cual jardines de Versalles.


(De "Belleza cruel", cap. III, "De ahora y de siempre")

miércoles, 23 de junio de 2010

(Noche de San Juan) BRISAS


Una fresca brisa ondeaba sus cabellos

con lento movimiento, acariciaba sus senos

con el leve tremolar de su vestido,

se deslizaba suave, como la noche,

como de amor dormido.


Traía aromas de verano

de rosas, de jacintos, de pinares cercanos,

de tierra mojada, de heno, de hierba

recién cortada.


Noche de San Juan, de limones,

de tormentas, de amores, de hogueras y promesas...


Tu me diste una flor yo te di toda mi fuerza;

fluía la pasión,

mis besos ahogaban tu candor,

mis brazos poseían tu cuerpo.


Cantares de la madrugada nos despertaban,

aún nuestros cuerpos uno,

los cabellos mojados por la escarcha,

al alba.


Nos saludaba otra brisa más fresca,

más lozana,

mientras, el sol cegaba nuestros ojos

y nos dejaba desnudos.


(De "Belleza cruel", cap. I, "Mujer, deja que te hable de amor")

viernes, 18 de junio de 2010

Reproche

Toda la vida juntos,

yo y el cuerpo mío,

no me enteré de que murió mi cuerpo…

y se enteró mi vecino.

(De "Belleza cruel", cap.III, "De ahora y de siempre"

domingo, 6 de junio de 2010

Sol

Tu haz de luz, cual viril falo,

calienta a la Tierra, la penetra y la preña.



Luna

¡Juguetona!

te deslizas por la Tierra, rompiendo las sombras.



Cielo

Cielo… ¡presumido!

que te miras

en los espejos de todos los mares,

y en los espejos de todos los ríos.


(De "Belleza cruel", cap.III, "De ahora y de siempre")

lunes, 31 de mayo de 2010

Ese yo tan tuyo

Ese yo tan tuyo,

a los demás escondido,

ése que ven… no tus ojos

sino los ojos del alma,

¿camina junto a ti, en paralelo,

o se cruzan sus miradas?



Ese yo tan tuyo,

tan a los demás desconocido,

es tu dual, es tu sombra,

es el espejo que tu alma desnuda.

Te miras, sonríes

y te burlas...

(De "Belleza cruel", cap.III, "De ahora y de siempre")

sábado, 22 de mayo de 2010

No tomó ese camino

…Y no es que ése no fuera el momento de huir,

era el lastre que arrastraba consigo.

Llevando sus recuerdos… ¿para qué otros caminos?

lo que era su tormento con él se lo llevaba.

Había un solo camino a recorrer, ligero

de peso; un oscuro túnel y una luz al final…

no tomó ese camino.

Sus recuerdos, la vida le anduvo persiguiendo,

y él se dejó alcanzar,

acariciando su, ahora, amable cara.

(De "Belleza cruel", cap.III, "De ahora y de siempre")

sábado, 15 de mayo de 2010

Hoy he vuelto a ser

Hoy he vuelto a ser el que no era,
-cuando no era-
antes que aquel óvulo fuera maduro,
antes que se pensara en mi existencia.
Noche entre las noches, sin luceros, sin estrellas
sin albas ni atardeceres, sin Marte, sin Tierra,
sin alegrías, sin tristezas.

Y hoy, otra vez hoy, vuelvo a ser...
no el que era.

(De "Belleza cruel", cap.III, "De ahora y de siempre")

domingo, 9 de mayo de 2010

El camposanto

El campo inerte, los árboles desnudos,
en hileras; procesión de almas en pena...
parecen fantasmas huesudos.
La naturaleza duerme su siesta.

La niebla, voluptuoso velo, borra
la escena de noches estrelladas,
de soleados y crudos días de invierno.
El silencio todo lo invade, el arroyo calla...
el agua se detiene; está helada.

Sólo se oyen los gritos lastimeros del viento
y el aullido del lobo, reclamando,
voraz, su tajada y, a su loba,
la cópula acostumbrada.

Las pocas casas del pueblo
se dibujan en la loma del cercano monte.
El humo de las chimeneas con el viento corre;
la única calle está desierta; ni personas ni bestias.

Y esa calle, en su corto recorrido,
muere frente a una puerta enrejada, medio abierta,
medio cerrada que deja ver
unas hierbas altas, doblegadas al viento...

Una cruz, de hierro oxidado, encima de un muro de barro;
cuatro paredes... un pequeño rectángulo
que cobija unas tumbas y unos nichos...
a cual más abandonados.

(De "Belleza cruel", cap.III, "De ahora y de siempre")

domingo, 2 de mayo de 2010

El petirrojo

Es una mañana de Agosto, fresca
despejada, de luz radiante, el sol promete hoy
ser abrasador.

Estoy a la sombra aromática de un laurel
ensimismado en mi leer, pero un petirrojo,
ya hace rato,
que va en mi derredor revoloteando,
ganándome espacio y atención, salto a salto.
.
Camina, salta, vuela y gorjea con decisión
y desparpajo, exhibiendo su manto canela
y pecho bermellón-rosado,
con simpatía, pero muy estirado.

Ya junto a mí, me mira con sus grandes
y espabilados ojos,
gorjea diciéndome algo; ante mi silencio
vuelve a gorjear exigiendo diálogo.

El libro hace tiempo que he abandonado,
no menciono al autor para que así no se ofenda;
mi atención el petirrojo ha acaparado.

(De "Belleza cruel", cap.III, "De ahora y de siempre")

viernes, 23 de abril de 2010

Noche cerrada

Noche de luto, de ausencia de luna y estrellas
¿dónde estáis, astros del cielo?
¿dónde estáis, espejos del alma?
los arroyos lloran vuestra ausencia,
los campos están negros...
Los olivos, apagados,
sus hojas impacientan.
Los ruiseñores quedan mudos,
los mares a sus olas atormentan.

Noche de infiernos y limbos,
reinos de las tinieblas...
¿Has huido, Tierra,
a otras galaxias de mundos oscuros,
de agujeros negros,
de simas profundas en el universo?
La oscuridad a la Tierra aplana;
no hay montañas, no hay ríos, no hay mares...
mi alma, angustiada, también os extraña.

(De "Belleza cruel", cap.III, "De ahora y de siempre")

jueves, 15 de abril de 2010

Viento

Corcel desbocado e irascible, eres el soberbio
elemento, con ondulante capa invisible.
Fustigador, con látigo de infinitas colas,
azote de equilibrios; encrespas océanos,
domeñador de tupidos y salvajes bosques,
violador de las más profundas y negras simas...
Tu ulular es tétrico alarido de mil muertos,
tus largos brazos, desgarrados, todo lo abarcan.
Tu gemido lúgubre, insolente y lastimero
evoca la inicua carcajada de la Parca.

Cuando, por fin, te alejas la calma invade mi alma.

(De "Belleza cruel", cap.III, "De ahora y de siempre")

jueves, 8 de abril de 2010

Pueblo abandonado

La soledad es silencio en sus calles y casas,
el viento mece una puerta destartalada.
Las risas de los niños ya no se oyen,
ni los ladridos de los perros,
ni el canto de los gallos, al despertar el alba.

Es como un cementerio; los nichos: las ventanas,
tumbas: las puertas, balcones - sin tiestos, sin flores-.
Un viejo arado -esqueleto al sol- surca la soledad
con su reja oxidada, al paso de su existencia vana.

En la torre de la iglesia un nido vacío;
las cigüeñas han huido de tanta soledad,
de tanto hastío;
la cruz del campanario
medio tumbada, vencida por el descuido.

Las paredes, encorvadas, soportan tejados
violados
por lluvias y hielos, por raíces de plantas
que se encaran, insolentes, al cielo.
Las calles -empedradas- con musgos alfombradas,
flores, y huellas borradas...

(De "Belleza cruel" cap. III, "De ahora y de siempre")

domingo, 28 de marzo de 2010

Año 1958

No escapábamos del rosario, de los curas del colegio.
Paseábamos la alameda con las manos en los bolsillos, rotos,
llenos de frío.

Mirábamos al negro cielo, hacíamos guiños a las estrellas,
cantábamos “en el año dos mil y pico... el hombre podrá volar”
-año 2000...qué lejano, muy lejano, nos parecía remoto, inalcanzable,
más que cualquier galaxia, -¿llegaríamos?-.

Filosofábamos, hablábamos de los aviones “a propulsión a chorro”.
Fumábamos, a trozos, los “Ideales” amarillos
con pestazo de colillas apagadas,
guardadas, escondidas, en los bolsillos del abrigo.

Hablábamos de Maribel y de Charito, mirábamos al cielo, ¡qué frío!,
las manos en los bolsillos, calor en las ingles.
La luna, galleta de plata, nos miraba, se reía congelada.

Recitábamos a Jorge Manrique, San Juan de la Cruz.
Cantábamos rancheras, silbábamos el “Puente sobre el río Kwai”
y, a veces, hablábamos de religión y matemáticas.
Y pasaba la tarde invernal del Domingo, calada tras calada
de los cigarrillos “Ideales” amarillos.

(De "Belleza cruel", cap.II, "Recuerdos con el sepia de los años")

sábado, 20 de marzo de 2010

Con este poema terminan los dedicados en torno a nuestra desgraciada guerra civil.

Frente quebrada

Ojos negros, hundidos, mirada en extravío.
Labios en rictus de ascos y maldiciones,
espalda curvada por años en roto delirio;
sonámbulo despierto de días y noches.

Camina con paso inseguro, agotado,
hastiado de todo y de todos.
Sus brazos caídos, desmayada alma
en cuerpo de gigante, complexión enorme.

Muchas veces tumbado o recostado
sobre cualquier muro; en la mano, siempre, una botella,
su única compañera, ignorando al mundo
del que es apartado, en el que es confinado.

Mira al cielo: aún surca los caminos,
entre nubes, que cruzó con su avión de guerra;
en su cabeza rugen los motores,
las metrallas, las explosiones...

Poco más dejó saber de su historia.
No quiso huir, vivió su destierro
bajo los cielos en que hizo la guerra,
la guerra que perdió; vencido por dentro,
vencido por fuera.

(De "Belleza cruel" cap.II, "Recuerdos con el sepia de los años")

viernes, 12 de marzo de 2010

Trenes con fatídico destino

( 11 M, en la memoria )

Portadores, sin almas ni semblantes,
de cargas explosivas.
Urdidores y cómplices asesinos.
Trenes en raíles, en vías
paralelas que convergen en muerte.

Conjura de odio, ambición y venganza.
Tramado de mentiras y traiciones,
teléfonos móviles
y miembros sangrantes.

Gritos confundidos con más gritos.
Cuerpos desmembrados,
rotos, desangrados.
Vagones de ilusiones rotas,
de vidas acabadas.

Carroñeros, de utópicas naciones,
sobrevuelan, en círculos, sobre tierras y almas
que no les pertenecen...
Sus graznidos quieren silenciar
sus bombas y disparos, asesinos
y traidores.

España, las dos Españas, con abuelos muertos
por ambas,
hoy ya rota, en mil pedazos, por la generosidad
del que da lo que no le pertenece.
Sueño de unos, pesadilla de todos.

(Del poemario "Atardecer del alma")

martes, 9 de marzo de 2010

A PETICIÓN DE ALGUNOS DE VOSOTROS, UN PEQUEÑO COMENTARIO SOBRE EL ACTO DE PRESENTACIÓN DEL LIBRO "HAZVERSIDADES POÉTICAS, DE ELVIRA DAUDET.

La presentación corrió a cargo de Jaime Alejandre, director del proyecto de "Hazversidades poéticas" que, como es costumbre en él, deleitó con sus inteligentes y simpáticas palabras. Fué muy generoso para con Elvira, aunque creo que Elvira se merece muchos elogios, como persona y como escritora.
“Todo pasa y todo queda”... y ahí quedaron los poemas de Elvira Daudet, en las mentes, en los corazones y en los ojos húmedos regados por la emoción de los asistentes a la lectura de los poemas de su -Hazversidades poéticas- mini libro de tamaño, y gigante en contenido de sentimientos y emociones, que se desboradaban en cálidos aplausos después de cada poema
El café Libertad 8, lleno; no se pudo admitir a más público por el aforo del local -a los que se quedaron en la calle, nuestras disculpas- y muchos se quedaron, también, sin poder adquirir el libro, por haberse agotado.
Obsequiaron a Elvira con su presencia: Marta García Sánchez, asesora de la Ministra de Cultura, Teresa Aranguren del Consejo de TVE, Emilio Porta vicesecretario de la Asociación de Escritores, Ramón Irigoyen, Juana Vázquez, Carmina Casala, Juan Carlos Atienza, Santiago Tena, José Luis Torres, mis compañeros de blogs y formidables poetas Carmen -Media Luna- y Jesús Arroyo... a parte de amigos, familiares, etc. etc.
Espero que Elvira repita la presentación de otro libro en un futuro, bien sea en prosa o poesía.
Colgaré el vídeo de la presentación en breve.
Si queréis ve una crónica de Jaime Alejandre sobre la presentación, buscar en Google Hazversidades poéticas.
Saludos.

martes, 2 de marzo de 2010

Se hizo el mal por todos...

Dejémonos de colores,
rojo, azul, azul y rojo; ¡basta ya!-
acabemos, de una vez por todas,
con las dos Españas.

Gobernantes y gobernados
dejémonos de odios;
miremos hacia atrás
sin iras ni rencores;
no encendamos, una vez más,
la mecha de la venganza.

Los odios traen las guerras
y el rescoldo de la guerra
-campos y ciudades
con sangre, inocente, derramada-
es más odio.

Han pasado los años, nada es igual que entonces;
atrás quedó, en aquella mísera España,
el analfabetismo, la injusticia, el hambre;
hoy, al pueblo, no se le engaña.

(De "Belleza cruel", cap.II, "Recuerdos con el sepia de los años")

lunes, 15 de febrero de 2010

Mieses y flores

La primavera ha llegado, atrás quedó la guerra.
Han crecido
-entre cascotes de metralla-
las cebadas, los trigos,
-ganarán batallas al hambre
de los vivos-
las amapolas han florecido.
Mieses y flores...
homenaje a los muertos
que, en los campos, han caído.

(De "Belleza cruel", cap.II, "Recuerdos con el sepia de los años")

jueves, 11 de febrero de 2010

AMIGOS Y SEGUIDORES DE MIS BLOGS, OS INVITO A QUE ASISTÁIS EL DÍA 8 DE MARZO, A LAS 8 DE LA TARDE, EN LIBERTAD, 8, A LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO "HAZVERSIDADES POÉTICAS" DE MI HERMANA, ELVIRA DAUDET, PRESENTADO POR EL EDITOR, JAIME ALEJANDRE.

Un poema de Elvira:

LA TRAMPA

Como una pobre rata va el hombre hacia su queso.
Están reunidos todos los amigos,
regocijados
al verlo tan hermoso y anhelante.
Le murmuran obscenidades al oído
y acarician su nuca.
Sonríe él, agradecido, y les ríe los chistes.
La fiesta vale el salario de un año
y, satisfecho, el novio les ve beber champán,
prepararle las sábanas y cantar parabienes.
Nadie le dice el precio del vestido de novia.
Aunque todos lo saben,
ninguno va a decirle que la esposa,
debajo de los tules,
esconde una boca inmensa que acabará engulléndolo.
No le dicen que sus sueños, su ambición,
su esperanza,
van a ser arrancadas
para adornar el adorado ombligo.
Y sus huesos, si se salvan,
serán paseados con cadenas.
Animada por músicas, velos y temblores
entra la novia, ave perseguida.
Va dejando a su paso las espumas del velo,
las plumas de su cola, de paloma alcanzada.
Camina al paraíso corregido,
hacia la fortaleza conquistada,
poniendo bridas
al miedo de encontrarse en el bosque de vello
donde el deseo amordazado del varón la espera.
Va la virgen a poseer un dios dulce y viril,
a la isla fortificada de sus brazos,
a la feria de los besos y el misterio,
a salvarse del miedo,
a la entrega.
Pero, ¿por qué nadie le dice ahora
que la crisálida sale hecha cenizas del abrazo,
que su dios es un hombre destrozado
y recompuesto,
que el misterio es un caos de amargura y vergüenza.
Que mañana habrá de defenderse
del odio de su dios encadenado
y su propia impotencia.
Y que el tierno almidón de las sábanas
va a convertirse
en un violento e incandescente charco mineral?
Hermosos, jóvenes, los dos enamorados
son conducidos por el órgano, el incienso,
el pueblo entero, hasta la trampa.

(De "Crónicas de una tristeza")

lunes, 8 de febrero de 2010

Batallas en la mar

Mis juegos de niñez,
entre escombros de casas hundidas,
-rescoldo de la guerra-
eran de batallas en la mar embravecida;
olas gigantescas
eran montañas de vigas y tierra.

Subido en el puente del barco,
-restos de algún muro caído en mi patio-
como altivo capitán, daba órdenes
a estáticos montones de ladrillos y piedras,
siempre sordos y mudos a mis gritos,
así, en mis batallas, no había muertos ni heridos.

Los palos eran las espadas,
las tuberías, troceadas, los cañones,
las ratas... los espías.
Eran los juegos de aquellos años de posguerra,
sin juguetes,
con la inocencia en los ojos de los niños,
en sus reflejos los daños de la guerra.

(De "Belleza cruel" cap.II, "Recuerdos con el sepia de los años")

lunes, 1 de febrero de 2010

Yo era pequeño

Yo era pequeño, jugaba en las casas hundidas.
Acompañaba a mi madre
a las colas del pan,
no me enteré del hambre.

Jugaba -el sonido de la corneta
en el aire de la posguerra- a conquistar trozos
de tierra, con el clavo, con el hinque,
mientras los muertos se enfriaban,
los muertos de todos,
que no se ofenda nadie.

Después de las bombas,
las bombas de todos,
vino la paz, la huida, el destierro, el hambre.

La nuestra fue una guerra -maldita- más,
que nadie se extrañe.
¿Qué guerra no tiene bombas, muertos cárceles,
hambre?

Las guerras hay que evitarlas antes:
No coquetear con banderas que no quiere nadie.
No ofender los sentimientos, las religiones de nadie.
Justicia para todos...
¡hay que impedir que las guerras estallen!

(De "Belleza cruel" cap.II, "Recuerdos con el sepia de los años")

lunes, 25 de enero de 2010

El reencuentro

Se despertaba el día con bruma, aún dormida,
sobre las lápidas del cementerio.
Tumbas vacías; todos los cuerpos y huesos al aire;
olor denso, insoportable.
Olor a los muertos y más muertos y, dentro
del feudo de las tinieblas, tú, la gran señora
y todopoderosa,
la Muerte, reina de las calaveras y gusanos,
inquilinos de mortajas.

Nos habías citado, padre, iban a exhumar tus restos,
a romper tu descanso, a violar tu sueño,
en una mañana de tensa calma.
La tierra es negra y húmeda, exhalando
vahos de pudrideros.
Y saliste tú, alzado en vilo,
con tu cuerpo de nácar y... entero.

Tus hijos allí, presenciándolo,
con nuestros sentidos colapsados
de sensaciones,
con corazones al galope de sentimientos;
los ojos no nos lloraban...
las lágrimas nos caían por dentro;
después de los años te veíamos de nuevo...
La bruma flotaba como las almas que suben
al cielo;
bruma irreal, mañana de pesadilla, de frío,
las gotas del rocío nos llegaban
a los huesos.

Aquellas emociones nos calaban en nuestros
adentros.
¡Estábamos tan cerca y tan lejos...!
No poder abrazar tu cuerpo...
no poder sentir tu cálida mirada,
no recibir tus amorosos besos...
Y te llevaron al crematorio...
luego nos entregaron tus cenizas
resumidas, una negra vasija...

Las llamas no borraron tu imagen,
nunca tu sonrisa, sólo... tu cuerpo.


-Lo publico en memoria de mi padre; en este mes nació y en este mes murió-.

(De "Belleza cruel", cap.III, "De ahora y de siempre")

Durante la lectura en el Centro Cultural "Pablo Iglesias" de Alcobendas

Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.