Mujer, tú eres poesía

Mujer, tú eres poesía

viernes, 19 de octubre de 2018

Reanudo la publicación de los poemas del poemario "Atardecer del alma" del que ya solo quedan cinco poemas, incluido el que hoy expongo.




- pues le quitaron hasta el Don-

Era un hombre gris,
como día sin efeméride
ni nombre en el santoral
ni señal en el calendario.

Para nadie era útil
para nadie querido,
ni necesario.
No se sabe si ya murió
o si anda por ahí, extraviado.


martes, 16 de octubre de 2018

Morituri



Una cinta elástica, en ambos extremos, vida
y muerte la tienen aferrada, fuerte, fuerte.
Y, como si balanza fuera ,
sus fuerzas la mantienen equilibrada, así
durante tiempo, siempre, incierto.
Es el pricipio de la vida,
ese duelo entre dos colosos.
El "morituri" ha empezado y ya el ganador
está señalado sin duda.
La elástica, muchas veces, cual competitivo
juego del pañuelo, es arrebatado,
nada más ver la luz,
por la garra huesuda y victoriosa. Otras,
la lucha se recrudece, se balancea hacia
uno  y otro lado, sin saber el resultado 
de tan cruento asalto. Pero el tiempo no ha llegado.
La aguja del reloj no ha parado, no ha marcado
su hora. El cronos sigue avanzando hasta su final.
Nuestro código de barras,
en nuestra piel inserto, lo señala:
Consúmase, año, hora, minuto, segundo. No
antes, mas tampoco después. Se cumpla.


viernes, 12 de octubre de 2018

En recuerdo de Elvira


 Una vez más has cumplido tu labor odiosa,
Muerte.


 Has atenazado otro corazón con tus zarpas
de hueso. Has puesto tu  espantoso y tétrico rostro
sobre lindos rasgos de mujer. Odias lo bello.

Pero no desprecias a los menos agraciados.
Todo para ti vale, pirata destructiva,
fiera feroz, insaciable e impía, eres cómplice         
de gusanos e infectas ratas, dueña
de despojos, los bajos siniestros de la tierra.

Voraz de la carne, con todos yaces,
y todo ser, para ti, es deseable.

Has sido, eres y serás maldita maldición.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Hoy, ochenta años…


hubieras cumplido, Elvira.
Luchadora empedernida,
te rendiste al dolor, a la, siempre, victoriosa
Parca, tan presente en tus versos,
tan presente en tu lecho, al fin.
Nunca olvidaré tu rostro, con la muerte dentro.

Ser más longeva que nuestros padres
no
fue de tu agrado, rompiste el suma y sigue, más…
¡No!
Y te quedaste ahí, a pocos meses, pocos días.

Te asustaba esa cifra; era romper la barrera
a la senectud. Tu,
con la mente preclara,
no quieres llegar. Odias ver menguada
tu dignidad y... tu dignidad vence.



Dos de Octubre, del 2018.

sábado, 29 de septiembre de 2018

Gracias (Oración)



Gracias, oh Dios, por todo lo que me has concedido
y, mucho más, por todo lo que me has perdonado.
Muchas veces distanciado de Ti, pero nunca,
nunca te he olvidado.

Tú sabes, Señor, cómo soy, cómo siempre he sido,
todo el mal, todo el daño que yo he podido hacer.
Pero sabes, también, que de todo ello
yo me he arrepentido

Sé que, desde muy pequeño, me escuchas;
te estoy agradecido.
Cuando, a veces, creí que estaba solo,
que me habías dejado, Tú estabas a mi lado.

Años, muchos más de los que esperaba, he vivido;
y mis frutos han cuajado, mis mejores bienes,
que Tú me has otorgado; por ellos, Señor, ruego,
por su felicidad seré siempre agradecido.

Ellos, Señor, Tú lo sabes, son buenos,
mi culpa, otra más, que no sepan más sobre Ti,
mas mi culpa ellos no la han cometido.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Aquel negro y triste sábado.

        


 EN MEMORIA
                                                                         
  Perdóneseme el atrevimiento,  pues el dolor y el amor no tienen pudor.
                                                                         
Ayer, un día muy triste, para mi lo fue. Se cumplían treinta y seis años de que una larga intervención quirúrgica terminara con la vida de uno de mis seres más queridos: mi padre.
Se nos dieron garantías de éxito total, “nada que temer”.  Así que  apenas le despedimos ¿para qué? ¿para causarle preocupación? cuando entraba en quirófano, un viernes de dolor.
Se iba con sonrisa cariñosa y enigmática.  ¿Es que, quizá, sabía lo que iba a ocurrir?
De madrugada oímos voces nerviosas, pedian sangre, carreras por los pasillos interiores, nervios…y a nosotros nos invadió el miedo, el pánico, de que ocurriera algo que no esperábamos; se nos garantizó éxito por el cirujano…
Horas interminables,  un silencio extraño.
Nos dicen que pasemos solo dos a la UCI;  mi madre en primer lugar. Al poco tiempo sale descompuesta, llorando.
Entro, veo a mi padre roto por dentro, cables, tubos máquinas. En su cara el reflejo del dolor más intenso.  Le tomo una mano, la más libre que yo veo, me la retira, con quejido y rostro descompuesto. No puedo reprimir el llanto que arroja lágrimas a sus hombros descubiertos.
Le lleno su frente de besos, son besos suaves, cautelosos por no ocasionarle dolor, daños.
Mis besos son los últimos. No me lo creo. Y él está sufriendo...consciente, está a un paso de la odiosa muerte.
Dolor en mis entrañas, mareo,  náuseas contenidas, espanto.
Salgo de aquella sala de torturas.  Mi familia, mi madre, hermanas y yo, con los corazones oprimidos, soportamos, incrédulos, el fatal desamparo.
Nos quedamos solos, huérfanos de nuestro amado padre. A las siete y media de la mañana, de un Sábado  negro, salíamos del hospital.
Y ese Sábado, negro, mi mujer cumplía años. Una vez más la grotesca y cruel muerte empañaba la alegría de mis ojos cansados.

Hoy, aun lejana en el tiempo,  recuerdo, con nostálgica sonrisa, aquella  repetida frase por mi hijo menor: “No te ayas abeito, está pibido”   mientras extendía sus bracitos, intentando evitar que mi padre saliera de nuestra casa, cuando venía a visitarnos.
Hoy, un día más, con alegría, pero con gran nudo en la garganta, felicito a  Carmen , mi mujer, por su nuevo cumpleaños, uno más, y muchos más que cumplirá, así se lo deseo.

 

Madrid, 20 de Enero de 2016

viernes, 14 de septiembre de 2018

Padre

                             

                                                Me hubiera gustado ser
                                                el buen padre que tú fuiste.


Tus ojillos chispeantes,
en sonrisa interminable,
me acarician por siempre.

Tu caminar ligero,
por tu pinar amigo,
acompaña mi camino.

Manos recias, de hierro, tiernas
de caricias,
afanosas, ágiles, generosas.

Tiempos de posguerra,
corre caminos infatigable;
huiste al hambre.

Creyente tardío,
convencido de Dios,
te hiciste más bueno.

Educador, autodidacta,
ausente de vicio,
grande de alma.

¡Cómo añoro los cuentos
en las noches largas!
¡Cómo los besos que me dabas!

Nos dejaste solos.
Sin nosotros saberlo,
despedida en la mirada…


viernes, 7 de septiembre de 2018

Para ti, madre


Para ti, mi recuerdo, madre.
Un recuerdo nostálgico, con rictus, con ceño
fruncido, con amor escocido.

Nuestros últimos ratitos, sentado a tu lado,
los saboreé con mimo
y  avaricia,
sabiendo tu sueño cercano.

Recuerdos...muchos dulces...
agrios, espinosos, dolorosos también hubo;
tu amor daba para todo.

Y te comprendí... Nuestras lágrimas
lavaban nuestras culpas,
se cerraban las heridas.

Maravillosa mi infancia, en tiempos de posguerra
pero sin penurias, con mis juguetes;
¡mi caballo negro, de gran cola!

Tu  devoción y los frailes rompieron
el feliz cuento. Mucha distancia,
hambre y sueño me acompañaron en el convento.

Pero el regreso, vuestros besos,
mi cama, mi casa, los baños
en el río me hicieron, 
otra vez, crío.

Y los años pasaron,
pasaron en poco tiempo.
Encontrar el amor
supuso nuestro desencuentro.

Y te comprendí, ahora más te entiendo,
lo sentí, y  aún lo siento; fue otro triste cuento.

¡Cómo no te voy a entender, si para entenderte,
tengo a diario tu sentir
en tres trozos salidos de mí!



viernes, 31 de agosto de 2018

Jorge



En nuestra primera conversación,
cuando estabas aún en el vientre de mamá,
me dijiste: "hasta pronto, abuelo" y, como
hombre de palabra, cumpliste lo prometido.

Y viniste, como con prisa, en el primer día
del mes nueve, con ligero llanto de impaciencia
y ojos abiertos, escrutadores. Indagabas
todo, sonidos, voces, luces, caras …

Eras tan pequeñito que tu papá, en la palma
de su mano, te acogía, con sumo cuidado.
Y fuiste creciendo rápido. Empezar a andar
fue para ti un juego, entre tus alegres, sonoras,
risas y carcajadas. Te lanzaste a andar,
a descubrir, a conquistar tu, este, mundo nuevo,
con ojos tan llenos de ilusión y de esperanza.

Y nuestros corazones latieron con más fuerza
desde entonces, y para nosotros fue, también,
el mundo un mundo nuevo. Nos abriste senderos
frescos, con colores de lindos amaneceres,
prometedores de amor y de felicidad.

Ya has cumplido seis años, eres alto, elegante,
alegre, juguetón, inteligente, 
de gran corazón, siempre repartiendo cariños
besos, abrazos... y qué abrazos! Te quiero, Jorge.
Quiero seas feliz y hagas feliz a los tuyos.

viernes, 24 de agosto de 2018

Jorge, Martín, Adrián

                                                        A mis nietos

 Hoy, un muchacho, de unos veintitantos
años, por su faz y su talle,
me ha hecho imaginaros a una edad
que no os veré.

He sentido una extraña visión; le he puesto vuestra
cara, ya, adulta, os he disfrutado de mayores
porque, por un momento, he pensado que eras tú,
Jorge, tú , Martín, tú, Adrián.

No, no me he esforzado, en absoluto,
pues así te veo, os veo, veces y más veces,
a mis nietos, en la distancia, en ésa,
para mí inaccesible, a la que no llegaré.

De algo que ya no viviré, he sentido nostalgia.

viernes, 17 de agosto de 2018

Adrián (Visualización de su ecografía)


A través de una técnica misteriosa, te hemos
podido contemplar con perfecta precisión.

Sabemos ya mucho de ti y nos ha subyugado,
emocionado, el ver tu corazón diminuto,
cómo late, desbocado, y proyecta tu sangre
con fuerza desbordante.

Los movimientos de tu pequeña cabecita,
de un lado a otro, como si buscara a tu madre,
cuyo claustro y amor te engendra.

Abres tu boquita en O
expulsando burbujas, como volutas de humo
de empedernido fumador.

En tus facciones se dibujan los ojos, labios,
las naricitas de tu hermano mayor, Martín.
Serás un bebé tan guapo como él,
que sueña contigo todas las noches.

Y llegará el momento, mágico, que tu madre,
con amor y alivio, sentirá tu húmeda piel 
sobre su piel, recorrerán sus manos 
tu deseado cuerpecito,
observará tu cara, tus manitas,
todas tus facciones, se reconocerá en ellas.

¡Más de nueve meses apeteciendo tenerte
entre sus amorosos brazos!

Mirará al cielo dando gracias.
Y el cielo la sonreirá con bendición y amor 
A tu padre, de momento, se le borrarán,
miles de canas, y se humedecerán sus ojos,
de felicidad, con copiosas  lágrimas.

Tu abuelo Martín
te tomará con sus manos,
te acogerá y alojará en su gran corazón.
Besará esas tus pequeñas facciones,
tan familiares,
tan suyas, tan repetidas y queridas ya.
Y el cielo le sonreirá…

Y… tu hermano, ¿qué hará?
La cantidad de besos que estallará en tu piel!
Cuando te vea, sus ojos
se van a hacer aún más grandes,
apenas cabrán  
en su bonito y morenazo rostro.

La de botes que va a dar. ¡Adrián! ¡Adrián!¡Adrián!
levantando sus brazos,
dando sus característicos botes, señal
de triunfo y, también, de gozo.

Tu abuela Carmen, desde ese día, piensa siempre
en ti, y últimamente, cada cinco minutos,
-“Cuándo vendrá? Cuándo llegará ese chiquillo”
-“A ver si viene bien” “Sí, bien vendrá”

Yo, como alguna otra vez,
he echado en falta
que mi ordenador no use impermeable.

Eres bien venido Adrián. Que seas muy feliz!
Nosotros lo somos ya.

viernes, 10 de agosto de 2018

Martín


   

Esta mañana de Marzo ha salido el sol más
generoso y despistado en su luz y calor,
a las siete y treinta, en punto.
Hoy la vida  nos saluda con fuerza
y… desnuda, como así la vida es.

Ha venido Martín, mi nuevo y querido nieto.
Ojos grandes y abiertos, expectantes,
a la luz de este mundo,
a lo que dejaba entrever la piel de su madre,
desde su ya pleno y bendito vientre.

Mi nieto, Martín, es moreno, como sus padres,
perfecto cuerpo,
manos grandes, tendidas, solícitas de amores,
piel sonrosada, dispuesta a crecer.

Es la esperanza, en un mundo
lleno de interrogantes…
Es manantial de sonrisas,
en tiempos no muy pródigos en ellas.

Es el ansia de un mundo mejor, nuevo.
El triunfo de la vida,  deseada.
El reencuentro del amor
con la fragilidad,
con la más absoluta dependencia
de la gente de buena voluntad, de sus padres.

Así, les felicito,  a ellos y, sí, a mí mismo.
Al recién nacido deseo, de corazón,
feliz y larga vida.

Bienvenido eres, Martín!


viernes, 3 de agosto de 2018

La computadora


Tildaba de aburrida y árida  
a la dueña y señora del mundo: la Informática.
¡Cuán equivocado estaba!
Hace poco tiempo,
apenas unos años,
abandoné los miedos y mis propios engaños.
Empecé a hacer pinitos,
algún que otro trabajo,
un solitario, a veces, y,  cómo no, poemas
en la pantalla dejé reflejados.
Como os he dicho,
de eso hace unos pocos años, y ahora
sí, aquí estoy, usando yo mi teclado.
Si el gran Cervantes o Lope de Vega
lo hubieran utilizado,
estanterías bastantes no habría en el mundo
para almacenar tantas letras...
Ah! pero... ¿qué es lo que digo?
¡qué desatino! en un  simple CD
muchos poemas archivo.


viernes, 27 de julio de 2018

El toro de la Vega


Ay! Toro, torito,  toro de gran poderío
¿por qué te hiere esa chusma,
por qué te acosa el gentío ?
Matarifes a caballo, con sus lanzas, largas,
-pues las alarga el miedo-
acuchillan tu poderoso cuerpo.
Están  sedientos, ávidos de sangre,
España, sangre y mies es tu bandera.
¿Qué mal has cometido, qué mal ha hecho tu especie
que hace que, en estos lances, yo a la mía desprecie?
No puedo mirarte,  no puedo ver esos ojos
llenos de horror, dolor y espanto,
mientras, tu cuerpo yace, descosido, sangrando.

viernes, 20 de julio de 2018

Medina de Rioseco



       Ciudad de grandes y bellas iglesias,
    monumentales pasos de Semana Santa,
   sabrosas viandas, exquisito cordero,
      con buenos caldos y soportales viejos,
                                                                                                  permíteme, en el tiempo,
                    hacer un hueco.




Sobre las piedras, redondas
y húmedas, de tus calles,
cerca de Santa María,
la muerte vi, por vez primera;
aquel cadáver,
que vida sólo unos minutos antes tuviera.

Cuántas veces soñé con aquella cenicienta
cara,  por la que resbalaba
un hilillo de sangre, desde  la boca abierta.

Por segunda vez, en tan poco tiempo,
la muerte anduvo cerca; de noche, cual fantasma,
se llevó a un postulante
que murió de asma.

Mis escasos años
tropezaron con el silencio,
con las rigurosas reglas,
como el trato de usted
a mis compañeros.

El leve pitido del tren 
avisaba del fin de nuestras horas de estudio,
de recreos o de rezos.

Sus vías estrechas eran, a veces,
nuestros senderos de cortos paseos,
no lejos del convento.

La cruel ausencia
de mis seres queridos.

Lo peor, llamar padre
a quien el mío no era, al que yo tanto quería
y que estaba tan lejos.

El dormitorio en obras,
en crudo invierno...
Sábanas que mojaba con mis sueños,
de tristezas y de miedos.

Por caminos nevados, carreras, perseguidos
por aquel novicio,
que nos daba golpes con su correa, 
Correazos en las piernas, desnudas y tiernas,
de niños de diez primaveras.
Nevadas que ocultaban los caminos,
las carreteras.
Heladas que mostraban grandes chuzos,
cayendo de las tejas.

Tierra de Campos...campos bellos.
En primavera altos trigos, 
estallido de flores,
olores y sentidos.

Grandiosas dehesas, con reses bravas pastando,
con redondos y poblados palomares de aves
viajeras, que sobrevuelan sus campos.

Las comidas, en el refectorio,
con interrogantes en sus vajillas,
con la diaria lectura, entre ruido de cubiertos.

Lo mejor: cantar en el coro,
en la iglesia,
debajo de la torre “Lapicero,“
bien abiertos nuestros ojos,
de par en par,
ver a los niños con sus padres,
¡qué envidia, qué gozo y, más, qué tristeza!

¿Y pasear tranquilos,
sin la amenaza de aquella correa?

Un día, una niña, con la sonrisa en sus labios,
jugando en la acera,
me ofreció su rubia muñeca.

Niñez sin juguetes;
tardes invernales, tediosas, interminables,
de pipas y cacahuetes
para confortar estómagos tristes, vacíos.

Edad temprana para el insomnio; noches largas,
eternas,
carentes de cariños, abrazos y de besos.


Pero todo aquello quedó muy lejos...


viernes, 13 de julio de 2018

Carretera de Siguenza a Soria

Carretera de Sigüenza a Soria
Salgo de la ciudad,
atravieso las aceradas vías del tren,
camino de vidas inquietas.
A la izquierda, desde lo alto
de la ladera del monte,
Sigüenza, siempre bella y callada,
la Catedral, sus almenadas torres,
y maltrechas murallas del Castillo.
Las calles reptan empinadas cuestas.
Siguiendo para adelante, en la misma mano,
Séñigo, el torreón vigía,  ciego,
Diseminados por entre la hierba sus despojos,
rendidos al paso del tiempo, de la desidia.
Desde esa media cota se abre el cielo
a un frondoso y gran valle.
Serpentean los arroyos
sus rumores de antaño,
entre un calmo océano de trigales.
El monte acerca el horizonte,
entrecortado por verdes carrrascas
y arrugados encinares, donde se oyen cantos
nupciales de aves.

Dos hileras, rectas, de erguidos chopos,
perfilan la carretera, como si, más bien,
fueran márgenes de un callado río.
Sigo mi camino.
Ya de noche, con luna propicia, se perfilan  
las murallas del derruido
castillo de La Riba de Santiuste,
en figuras fantasmagóricas.
El eco del francés en sus muros.
De hinojos, como reverencia, el río Salado
que atravieso en mi caminar a Atienza.
A un lado, fruto del reposo al sol de sus aguas,
las salinas de Imón,
encasilladas en cuadrículas
blancas, como si parcelas urbanas en venta,
sin vida, fueran.
Y, al cabo, Atienza,
arriba, acariciando el cielo, llena de historia,
con sus iglesias y castillo en ruinas,
su torre, con orgullo, erguida.
Atalaya, ahora, en perdida lucha
contra la lluvia y los vientos.

viernes, 6 de julio de 2018

Caminos de Soria


                         Era la voz del viajero
                                                            que partió a lejanas tierras.

                                                                                                    A. Machado
 


Hoy he seguido los caminos que holló el maestro
Antonio Machado.
Su recuerdo y el aroma a pino me acompañan.
He dejado atrás Vinuesa.
Me he mirado en el espejo sombrío
de la Laguna Negra.     
He intentado, en vano, escrutar su fondo sin fin,
allí donde, según la fábula y el romance
del maestro, yacen los restos de Alvargonzález,
El agua, quieta, cobija su aciago misterio,
aún  estremecida,
como con dolor de madre.
Los pinos, silentes guardianes,
emulan en su hacer a los cipreses, 
forman filas de entierro y, con el viento,
entonan canto fúnebre.
El cielo, gris, no oculta la leyenda.
Todo clama realidad;
allá abajo, en las tinieblas
del agua, yace un muerto y… no descansa.

viernes, 29 de junio de 2018

Tres + 1


¡Oh Febo, cuán amable y generoso
con tu pequeña Gea, solitaria y lejana
amante, medida su distancia en años luz!
Y, sin embargo, tan a tu alcance, nada tardas
en acariciar su semblante azul o su esférico
talle, envueltos en sutil manto de tu penumbra
y los cómplices guiños  de millones de estrellas.

Conjugas, con sus efluvios, limos de la ninfa,
armónico trío, juego lascivo de amor.
Sus frutos, innumerables savias y preñeces.

Y, en orgiástica compostura, la Luna, fría
y vacía siempre, se apodera, cual espejo,
de la imagen, rechaza toda luz
y envidia vuestra dicha, tan cálida y fructífera.

viernes, 22 de junio de 2018

La Luna es una voyeur.



Luna creciente, llena, menguante o luna mora,
con tu nocturnidad y alevosía,
entre más o menos oscuridad
¡cómo espías a los amantes!

Cuando ellos te descubren tu, a veces, te sonrojas.
Otras, no te importa, sigues mirando
igual de fresca, y en el mar,
en sus olas, te columpias, juegas y deslizas.

Eres tu, Luna, la mayor voyeur de este mundo,
te disfrazas, cambias de cara, te medio ocultas,
entre tules de nubes o flores de azahar,
entre naranjos y almendros.

Te endulzas de la miel de caricias y de besos,
mientras los amantes
se desnudan, se arrullan, se acarician, se aman…
en todas las lenguas.

viernes, 15 de junio de 2018

Dos amantes


Río, peregrino donjuanesco infatigable,
tu obstinado talle, perlado
y sudoroso, repta sobre frondosa tierra
y te acoge, impudorosa, cual sedienta amante.
Te ofrece, generosa,
los recovecos de sus márgenes,
los irrigas con tu limo, como sementera.
Tras envites, más o menos fieros, incansables,
hasta llegar tu interminable orgasmo final,
volcado en tu otra gran amante,
la mar, siempre abierta, juguetona e insaciable.

viernes, 8 de junio de 2018

¡Oh, agua!


 ¡Oh, agua,
lluvia, rocío, hielo, granizo, nieve,
variopinto ropero vistes!

Jinete a caballo de las olas encrespadas.

Fría y enigmática dama, de vaporoso
y sutil velo, el de las grises nieblas.

Espeleóloga tenaz
y  penetrante en los abismos
de la tierra, la amante de la ninfa.

Te cuelgas de las elevadas cimas,
con tu capa de armiño,
juegas con las nubes, las acaricias,
las horadas.

Saltas, te precipitas, cantarina,
por laderas y hondonadas.
Socavas hoces, diseñas las cuevas,
con estalactitas y fantasiosas
arquitecturas, en calizas tierras.

Grotesca profanadora de tumbas,
lames, necrófaga impúdica, cuerpos
putrefactos,
babeando limos infectos y viscosos…

…y surges, inocente y pura,
al manto de la tierra,
con caricia húmeda.

En los amaneceres perlas flores,
con fulgores diamantinos.

Irisas el cielo, los campos; les prestas vida.

Sacias, agua, el ansia de los sedientos,
con tu caída suave y armoniosa
o los siembras de muerte
con olas gigantescas y voraces.

Ocupas de azul el globo y tu obstinada ausencia
viste de sequía los campos,
arrasa la capa verde
y la convierte en  zona estéril, muerta.

Agua, en las nubes, los ríos y mares
tu singladura vuelve a empezar.

viernes, 25 de mayo de 2018

Soledad



Soledad...
sólo adjetivos te acompañan:
triste soledad,
por nadie deseada.

Codiciada soledad,
del que la desea
y nunca la siente lograda.

Funesta soledad,
la del preso,
con su libertad enjaulada.

Religiosa soledad
la del monje,
con su alma enclaustrada.

Patética soledad,
la del huraño,
que sólo a él le hace daño.

Fructífera soledad,
la del poeta,
a veces tan deseada
como la libertad.


viernes, 18 de mayo de 2018

Las puertas del tiempo




Las puertas del tiempo se han cerrado tras de mí.
Algunas con leve chasquido, otras con portazo
feroz. Así han ido pasando los días, los años…

¡Vértigo mirar hacia atrás! Fotos olvidadas
en un cajón, imágenes  irreconocibles,
de un yo, que ya se fue.


jueves, 10 de mayo de 2018

Espejos


 Espejos, ¡ah, los traviesos  espejos!
Siempre os negasteis a admitir mi edad en el tiempo,
en el que mis ojos se cruzaban con los vuestros.

Siempre me hicisteis más viejo. Ahora ya  no tengo
edad para veros, no me interesan
vuestros, más o menos, equivocados reflejos.

viernes, 4 de mayo de 2018

Un día más.


 Se aleja el día por el horizonte,
con tules de penumbra y agonizante estrella.

Pronto, las luces lloran su temblor inquietante,
no  sólo por el día que se va,
aunque vendrá otro día,
llevándose, sin retornar, lo que nuestros sueños
recibían ¡onírica ilusión!
defraudada al despertar en medio de la noche.

Mientras, la desolación da paso a la tristeza 
y a los miedos que se avivan con la parda luz
de las tinieblas y el loco alarido del viento.

viernes, 27 de abril de 2018

Cronos




La humedad todo lo envuelve, las olas
se acercan salvajes, azotan las negras rocas,
traen troncos, botellas... sin mensajes.

El viento roza mi cara, con sabor a sales,
trae aromas, idiomas de otras tierras,
ilusiones de más almas.

El océano, sus bravas y espumosas aguas,
cubren la distancia, montañas, simas,
piélagos, con los mismos cielos y mismos vientos
en dirección contraria.

Hechos en el mismo instante con la diferencia
horaria; el Sol es madrugador o trasnochado,
dependiendo del meridiano que lo acompaña.

Así en toda la Tierra;
mientras unos duermen y sueñan, otros trabajan.


viernes, 20 de abril de 2018

Solo curiosidad.



Desde hace años me ha gustado saludar a ciertas 
personas populares,
actores, presentadores de televisión
escritores, y… cómo no, hasta algún
que otro político
que me  encuentro en la calle,
en cafeterías, restaurantes…

Ellos corresponden, y corresponden
a su modo, fuera de las tablas, de las cámaras;
solos los dos, parados, frente a frente.
El motivo que persigo, tras pocos segundos
y tras pocas palabras, lo consigo: 
Unos son amables, gentiles, 
parlanchines y simpáticos …
Coinciden sus "yo" con la imagen 
en las ondas o en el couché 
reflejada.

Otros, sin embargo, dan la mano con desgana, 
la mirada altiva , se creen dioses.

¿Cómo serían Cervantes, Lope…?
Otra vez, mi yo curioso.

Recuerdo a Dalí, inefable e histriónico,
a la vez, como nadie,
ya anciano, abrazando a su mascota, su chiguagua,
apoyado en un bastón, mientras 
hablaba con una dama de edad muy cercana,
su Rolls  Royce, con chófer, aparcados,
olvidados acaso,
en segunda fila en la calle 
Bretón de los Herreros, de Madrid

Lo natural en su charlar, afabilidad
y compostura me llamó mucho la atención, 
más que cualquiera de sus desmesurados gestos 
y tonos, o juegos de voz, otrora.
¿Podría ser por el bigote, ya inadvertido , 
tal vez su talón de Aquiles?

Quizá, desde entonces, ése mi pequeño vicio,
el de la curiosidad por ciertos personajes.



viernes, 13 de abril de 2018

Ese edificio...



                                                 Dedicado a los cirujanos, médicos,
                                             enfermeras y auxiliares, del Hospital
                                            de la Princesa, en Madrid,                                                   
                                      que han tratado recientemente a mi mujer


Enfrente de mi casa,
justo enfrente de donde vivo,
hay un gran edificio, en sus fachadas
muchas ventanas,
decenas de ventanas, por fachada.

Es un hospital, un gran hospital,
la ciudad de los enfermos.
Escandalosas sirenas de las ambulancias
invaden el silencio de las noches,
se yerguen sobre el leve murmullo de los días.

Ir y venir de gentes presurosas.
Su andar trasciende los sentimientos, los preludios
de la muerte.
A veces, los pañuelos se dirigen
a unos ojos húmedos, de incontinencia trágica,
de triste y perdida mirada.
Salas de espera llenas,
consultas, urgencias, batas blancas, monos verdes,
máscaras, pañuelos a lo pirata.
Sillas con ruedas, botellas colgando,
bolsas, líquidos que fluyen.
Camillas, con mismas botellas, bolsas.
Ascensores que suben y bajan, nunca llegan...
tal es la impaciencia. Trasiego ininterrumpido.
Diagnósticos por rayos X, láser nucleares.
“Coja su turno” y filas largas de tres dígitos,
extracciones de sangre, mililitros, centílitros,
que suman, suman, suman litros y enfermedades.
Rostros macilentos, dolor, dolores
en todos los géneros y todas las edades.
Ojeras cavernosas, marrones, casi negras.
Pañuelos femeninos ocultando
crueles calvas que no debieran haber crecido.

La fe, la esperanza como últimos asideros.
Las ventanas, día y noche, guardan el silencio.
Enfermeras, auxiliares, pastillas, sonrisas
que arrancan otras que se creían imposibles.

Quirófanos, mesas  de acero,
frías como las luces que iluminan sus cuerpos.
Ojos escrutadores,
manos expertas, precisas,
el bisturí no tiembla.
Química, oxígeno, ciencia,
monitores enchufados a cuerpos desnudos,
rasurados, abiertos, órganos esparcidos,
al aire. A la muerte se la frena o se derrota
o, inexorablemente, triunfa.

Morfina el dolor  disminuye,

Puertas autómatas que cierran encarnizada
lucha entre la vida y la muerte, muerte, MUERTE,
siempre presente y amenazadora.
Vidas que zozobran, ciencia, éxitos,
fracasos. Esperas interminables pendientes
de puertas que siempre se cierran y, pareciera,
nunca se abren. Emociones, nervios desbocados.

Cuando las luces se apagan presagio batallas
perdidas…

Ya la luna recorta su enorme corpulencia,
su escasa luz acrecienta el misterio,
el dolor que guardan sus paredes.
Cuando el sol alcanza sus muros hace creer
renacer la vida, despierta
la esperanza.



Durante la lectura en el Centro Cultural "Pablo Iglesias" de Alcobendas

Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo